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sábado, 3 de agosto de 2013

Torre de Vilafamés

“Conocer el mundo sin salir de casa
y al Tao del Cielo sin asomarse a la ventana.”
(Lao Tsé, TTK 47)

“Para sosegar mi alma, me serví de la naturaleza.
Incapaz de hallar silencio interior en mi corazón,
busque deleite reparador en cada horizonte.
Así de extraños fueron mis viajes.”
(T’u Lung, Los viajes de Mingliaotsé)




Hubo un tiempo, por estas fechas, en que solía acariciarme el corazón visitando rumbo a Oriente a aquellos que me acogieron, y entre los que me sentí, hermano. Era un viaje efímero, mas tan indeleble su huella que aún se deja atrapar entre los laberintos del alma.

Aún recuerdo las nocturnas caminatas a la espera de otra lágrima de San Lorenzo, en silencio, entre tropezón y tropezón, parecía que la tierra, celosa quizá del estrellado cielo, reclamase nuestra atención. Recuerdo el dulzor de la generosa higuera junto al umbral del mas, al rayar la mañana, las sonrisas cómplices bajo las arcadas del mikvé, la procesión de diosas al caer mágica la noche sobre el unísono respirar de las almas, el susurrar de chascarrillos iniciáticos al calor del ágape fraternal.

Han pasado ya algunos años. No supe destilar en mí la esencia divina, palpar el tuétano de las rocas y paladear el fruto de la vida eterna. Fui incapaz de nutrir mi virtud con dulzura ni logré abandonar mis deseos al viento y proseguir viaje. Pero aún recuerdo cómo entre aquellos muros amables y gracias al embrujo de aquellos polvorientos caminos, recobré para siempre la fe en la belleza.




miércoles, 12 de junio de 2013

Escondida senda

“Para sanar,
nada como la conciencia
de haber enfermado.”
(Paracelso)



Obstinarse en no ver las cosas tal cual son -y no tal cual nos interesa hacerlas parecer en público- constituye la forma más explicita de todo autoengaño, avocado a generar en nosotros y a nuestro alrededor, altas dosis de sufrimiento. Nadie es completamente sabio sin su lado ciego, so pena de confundir cultura y barniz. Hay un largo trecho –inexcusable- de Troya a Ítaca.


Nuestra esencial corporeidad sabe mejor que nadie cuando nos hallamos detenidos, estancados, distraídos en círculos viciosos que nos impiden dar el salto hacia el propio progreso, hacia la escalera del círculo virtuoso de la realización personal. ¿Conformarse en la enfermedad de la mediocridad? 

Hay otros caminos que son mucho más dignos de ese nombre, por más que nunca –por profilaxis- aparezcan descritos de un modo explícito. Quienes optaron por conformarse a los dones de la vía iluminativa, no sabrán nunca a lo qué renunciaron, evitando ser incubados en la noche oscura del alma.



miércoles, 30 de enero de 2013

Trampa divina


“Partí así en pos del Templo
llevando por báculo la entrega,
el esfuerzo por lecho y la certeza por todo alimento.”
(Ibn Arabí, Futuhât 367)

 

 
 
Todo proceso de ascenso conlleva un necesario desprendimiento de lastre en el que el viajero abandona, así muriendo, sus ataduras, para alcanzar ese recóndito lugar, equidistante de los límites del universo, que mora en su corazón, acompañado de la más certera guía.


Allí donde la compasión tiene siempre la primera y última palabra, no hay otro destino que la felicidad. Allí donde hay espíritu, hay necesariamente vida. Sólo se debe confiar en el sabor de la propia experiencia, espejo divino que nada excluye desde la posibilidad infinita de lo real.


El más portentoso de los viajes no transcurre sino en el corazón del viajero, en cuyo sereno silencio se deja Dios atrapar, en reposo enamorado, para allí morar. Es entonces cuando al fin descubres que con la ansiada llegada, no termina la aventura, apenas se ha cubierto siquiera la mitad del extraordinario viaje que todos, sin distinción, heredan.
 
 

 
 

martes, 29 de enero de 2013

Imprescindible paisaje


“Soy el dócil escribano
de Quien dicta mis palabras.”
(Ibn Arabí)

 
 
 

La vida de todo aquel en pos de alcanzar la verdad que otorga la condición humana, transcurre como un viaje interior, reflejado en el mapa de un viaje de aparente peripecia exterior, en el que habrá de borrarse toda huella, perderse todo rastro –todo rostro efímero- de identidad. Los desplazamientos por la geografía exterior corresponden fieles al intrépido curso a través de una orografía más íntima, de un recóndito  y abrupto paisaje interior.

 
Sin saberlo, nuestra vida es siempre viaje transformador, una peregrinación obligada al centro desde el que se nos llama de un modo incansable, que en vano tratamos de amortiguar y silenciar, allí donde encontramos un vasto horizonte exterior plagado de signos.
 

Toda vez que la conciencia nos devuelve a la realidad de las cosas, la vida adquiere y recobra la misteriosa dimensión de un escondido periplo nocturno e interminable que no es sino viaje incesante de ascensión interior desde Él, hacia Él y en Él. En el don de existir caben a un mismo tiempo el asombro, la perplejidad y el extravío. En el anhelo de llegar, se alternan el oído y la mirada que descubren que sólo uno es el Viajero, que suyo es el Viaje. Que somos quizá tan sólo efímero e imprescindible paisaje.



jueves, 15 de noviembre de 2012

Vidas de saldo


“De no cambiar de camino,
llegarás a destino.”
(Confucio)

 
 

Aunque también, cada uno de nosotros es mucho más que lo que hace, aunque eso sólo sea esa mínima parte la única que verdaderamente se demuestra. No conviene confundir acto e identidad. Uno, cuando es, es al mismo tiempo todo lo que puede ser: la potencia proviene del recurso disponible, sea este o no demostrado. No todos, a lo largo de su breve historia, tienen ocasión plena de mostrar su unicidad, su diferencia, lo que verdaderamente los diferencia del resto de seres humanos. Personas que, al menos en público, se muestra tan discretamente anónimos como el que más. Resultan vulgares –hay tantos como ellos- en su estrategia de supervivencia silente, en su mezquino ocultamiento. Hay tanto necio egoísmo, valga la redundancia, en su normalidad impostada, en su ausencia de significación. Hay tanto miedo, disfrazado de prudencia, hay tanta displicencia cobarde. Con tal de seguir “sobre-muriendo”, se venden por tan poco… ¿Vale vida sin humanidad?

Parece que si. Un verdadero chollo. Restos de naufragio a la espera de naufrago. Desechados instrumentos.
 
 
 

sábado, 27 de octubre de 2012

Los difuntos y los santos

“El drama de nuestro mundo
surge de nuestro Espíritu
y en él vuelve a hundirse.”
(Milarepa)

“No os entreguéis a vuestra imaginación.”
(Nagarjuna)


“Nuestras huellas llegaron hasta la misma orilla.
Más allá, desaparece todo rastro.”
(Rumi)



Por lo general, llamamos "vida" a la experiencia anímica (del alma) de regreso a su Fuente, a través de un vehículo corporal de obsolescencia programada, por expreso deseo de ésta. Lo eterno desea ser re-encontrado, la Realidad quiere ser conocida. Somos viajeros trasportados en un cuerpo mortal por una angosta senda repleta de claroscuros, cuya meta es la luz, una luz que nos atraviesa y que, extraviados tanto de nuestro destino como de nuestro origen, atravesamos casi sin darnos cuenta. Este grado de auto-conciencia anímica (del alma) es el que verdaderamente nos diferencia.

La calidad (auto-conciencia) del alma se mantiene a través de un denodado esfuerzo de vigilancia sostenida. Lo contrario es alienación, transitar sumido en la ilusoria burbuja de una pseudo-realidad tan distorsionada como aparente que atrapa al alma, cuando sólo el sueño nos permite sobrevolar y escapar de las garras distractoras del sueño. Poner cada cosa en su sitio, desde el centro anímico (del alma) nos torna amables. Amable es aquel que verdaderamente saborea el tránsito entre zombis –profana compaña- porque verdaderamente sabe. ¿Quiénes son, pues, los santos, entre tanto muerto ambulante?


jueves, 11 de octubre de 2012

Élite


“Todo el árbol
ya se encuentra en la semilla.”
(Eliyohu Ben Shlomó Zalman, el Comerciante)

“Una tierra informe, vacía
y en la que una gran oscuridad
cubre el abismo.”
(Génesis 1,2)

 

 
Cada vez son menos las ocasiones en que un texto nos invita a pensar, reflexionar y a poner en duda lo que consideramos cierto. Hoy en día, ya nadie quiere granjearse enemigos, optando por refugiarse en los dogmas de lo populísticamente correcto. Pocos son los que aún cuentan con la sensibilidad suficiente para detectar aquellas palabras que, nacidas desde y para el corazón, gozan así de una libertad exquisita. Logran conectar almas en ausencia de lo sagrado.


La sabiduría primordial es un antídoto eficaz capaz de contrarrestar la locura del mundo actual y evitar que esta empañe la mirada lo menos posible. Allí donde muchos vivencian lo espiritual como la más acomodaticia renuncia a la cordura, pocas cosas hay tan verdaderamente revolucionarias y trasgresoras como el anhelo de trascender las cotas de lo inhumano. Aquel que busca lo espiritual hace frente a las necesarias adversidades con un tesón tan radical y obstinado como salvaje.
 


 
 
Allí donde la máscara globalizadora no puede secuestrar la auténtica búsqueda de lo real, es donde tiene lugar la inmersión vivificadora en la Tradición. Una inmersión que no conoce sucedáneos sociológicos ni cae seducida bajo la potente maquinaria del márketing espiritual. En vocación de minoría, prefiere a los menos, gusta de los pocos, aborrece el tropel de la cantidad frente a la exquisita calidad.

 
Tiempos informes, vacíos en su multiplicidad, confusos y oscuros pese a los esfuerzos ingentes del brillar profano, incapaces de mitigar el abismo del alma separada de su fuente, proclives a la convivencia del puritano exacerbado con el degenerado, satánica mezcla en la que todo cabe puesto que nada vale, toda vez que hábilmente se deconstruye su artificio: impostura de la moderna postmodernidad. Lo auténtico resiste, incardinado al espíritu. Que no caben distracciones con las que enmascarar la fractura del abismo sino construyendo puentes. Un arte al que se atreven pocos y triunfan menos, atrapados en el magma incandescente de los intereses propios. El creciente lunar augura el desarrollo pleno de lo aquello que, vía recta, obedece al peregrinar certero de su propia naturaleza. Sólo el peregrino sabe lo que busca.




domingo, 23 de septiembre de 2012

Caravana invisible


“Algunos no llaman vida sino
 al disfrutar engañoso de cuanto acaba.”
(Qurân 3, 185)

 



 

A juzgar por las tozudas y arenosas apariencias, nadie diría que en pleno desierto interminable cabe posibilidad alguna de oasis. Los menos escépticos, aún otorgan alguna probabilidad a su espejismo. Sólo quién atravesó esta infinita tierra sin caminos y calmó su sed bebiendo de él, verdaderamente puede decir que sabe y lo conoce. Para el resto, sólo cabe caminar a duras penas entre la sequía y el letargo, año tras año. El peso de la carga, la soledad y el desánimo, así como las desavenencias que nos importunan, la sed y el calor, se acrecientan con los días.

 

La noche que nos devuelve intenso el cansancio, al mismo tiempo, nos abriga y reconforta. Su cielo estrellado, preludio infinito del sueño, nos recuerda nuestra obligada condición viajera, toda vez que se reanude un nuevo y agotador día, soñando imposibles oasis, cuando estemos por fin despiertos. Interminable desierto, inacabable caravana de sueños. En una árida tierra sin caminos, prosigue –viajero- tu espejismo de vida, un viaje sin nadie, sin rumbo, ya sin tiempo y hacia ninguna parte.




domingo, 8 de julio de 2012

El hombre imperfecto


“No vivimos sino en un mundo imaginario,
que transcurre dentro de Su imaginación.
Sólo el Ser que imagina imaginar es Real.”
(Abdel Karim Al-Gili)




El hombre dormido, aquel que se sueña despierto, no desea despertar en modo alguno despertar de su sueño, desdeñando aquellos umbrales oníricos que le invitan, a través del símbolo, a despertar a lo Real: el velo, el reflejo de la alberca, el permanente juego de luces y sombras tras la celosía del alma. Distintos órdenes imaginarios que se suceden unos dentro de otros y conviven en simultaneidad, ya que el tiempo no es sino transcurrencia ilusoria.

El encuentro entre lo imaginado (nosotros) y Quien imagina, únicamente tiene lugar en la posibilidad que antecede al instante. En ese encuentro, que no es sino autoconciencia, reflejo, suceden todos los universos. Todo cabe.

Dios se sabe así, Imaginador Imaginado, por primera vez, cada vez que ello ocurre. Y es en aquel entonces soñado donde aquel hombre dormido, sueña que despierta. Y se sabe al fin sueño soñado. Y todo, por vez primera, una y otra vez comienza. Perfecto. Exacto. Simbólico. Como en un sueño.



sábado, 30 de junio de 2012

Estrella flamígera

“Y señalando el Maestro le dijo: Judas,
aquella que ves refulgir en el cielo,
también es tu estrella.”
(Evangelio de Judas)

“Tras oír hablar de él, quise ver aquel maravilloso laberinto
construido por Amenemhat III junto al lago de Osiris
con mis propios ojos. No recuerdo nada tan prodigioso.”
(Herodoto, Historia II, cap. CXLVIII)









El sol, la estrella eje del sistema planetario al que pertenecemos, oculta con su cegadora luz el verdadero rostro del cielo, un pergamino negro salpicado de estrellas distantes (no cegadoras) que configuran un mapa paraidólico que ha fascinado desde siempre a sus observadores. Todas las civilizaciones que se han ido sucediendo a lo largo del devenir de nuestra especie, han tratado de fijar, en vano, su temporal dominio hegemónico reproduciendo ese mapa estelar nocturno, atando, por así decirlo, la voluntad del cielo a la de la tierra, a través de toda una serie de construcciones que sobrevivieron a la decrepitud de sus constructores, para deleite y asombro de nuestra mirada incrédula. Pasaron los arquitectos y tronos, permaneció su obra, pétreo calco del cielo, sobre la tierra. Nosotros, pasajeros efímeros de este espurio afán de fijar el cielo verdadero (nocturno) sobre la tierra, así lo atestiguamos sobre los ceros y unos de este post, también en vano.



El cielo nocturno es inmenso, el número de las estrellas que sobre este oscuro tapiz refulgen también lo es. ¿Cómo entonces diseñar aquellas paraidolias que sobrevivan pues a la arbitraria elección de sus factores, permaneciendo como constelaciones en la memoria de los hombres que se sucedan guerra tras guerra? Así nacieron los mitos, así aún permanecen en nuestro imaginario colectivo, poblando más las “wikipedias” y las vanidades internaúticas, que nuestras perezosas y inutilizadas memorias. Pocos de cuantos sondean su destino inmediato en las columnas del horóscopo, tienen noticia de que este se haya muy desfasado. El cielo real no muestra la constelación bajo la que creen que nacieron. La cifra, una vez más, se desfasó con respecto a la circunvolución real de las “imaginarias agrupaciones de astros” a las que un día etiquetamos como constelaciones. Las estrellas siguen ahí, pero los hombres hemos (no sé si de manera "totalmente" voluntaria) olvidado ya el mapa.



Todo mapa pretende unir (al menos) dos puntos. El de partida (que permanece ignoto), pero al que podremos arribar (toda vez que contemos con los medios necesarios) yendo hacia atrás, y, claro está, el de llegada. Todos los indicios nos llevan a concluir que ¡nosotros fuimos un día los verdaderos extraterrestres! y, mal que bien, como pudimos y con ayuda de la pertinaz y sabia maniobra psico-genética, nos adaptamos al islote cósmico en el que nos hayamos. Así la tierra nos recuerda nuestra “tierra primigenia” y el sol prestado actual, “el verdadero sol de que provenimos”, el que aparece al otro extremo del mapa: el Origen.







Uno de los más, no sé si acertados pero cuánto menos, interesantes rastros de “ese Origen primordial” es el que ha encontrado Wayne Hershel en 2002, y lleva desarrollando desde hace ya diez años, rastreando los mapas “monumentales” que aparecen no sólo en nuestro planeta, sino en nuestro satélite e incluso en Marte. Sus “increíbles” evidencias de correlación pueden ser contrastadas por el lector en cuatro diferentes ámbitos:


1.- Agrupaciones arquitectónicas arqueológicas: Triangulación de los túmulos de Stonehenge, Winterbourne y Lake (Inglaterra); templos y pirámides (Egipto); túmulos de Maliik Sha (Persia); enterramientos de Xiaoling (China); Angkor (Camboya); complejo de Lalibela (Etiopía)

2.- Agrupaciones arquitectónicas modernas: Alineación Iglesia de San Pedro con el Castillo de Santángelo (Roma); alineación Casa Blanca con Obelisco (Washington)

3.- Símbolos y tradiciones: Trinidad, sello de Salomón, relieves sumerios, tumba Semnu y zodiaco de Déndera (Egipto), pinturas rupestres en Lascaux, grabados Cherokees, manuscrito Voinich, disco de Neba, tapices masónicos

4.- Exoplanetas: Área de Medina Sidonia (Marte)



La ruta visual desde la tierra (observatorio astronómico) a través del cielo nocturno sería una línea recta imaginaria que “une” Canis Mayor, Sirio, el triple cinturón de Orión (3), el Aldebarán de la quíntuple constelación Tauro (5) y esquina superior de las septenarias Pléyades (7), conocida por los egipcios como “Pierna de buey”. Desde esta esquina, aparece un triángulo mágico donde hay dos estrellas muy distantes (de nosotros y entre sí) que esconden sistemas planetarios interesante como hipótesis de nuestro origen. Los astrónomos las han etiquetado con los códigos HD283271 y HD282943, respectivamente. Sólo nos queda por desarrollar la tecnología de vuelo e hibernación necesarias, con que nos trajeron hasta aquí, y volver a ver qué ha sido de nuestros ancestros. ¿Cómo será eso de volver a casa? Se admiten hipótesis. Si no has oído hablar nunca de Wayne Herschel (hasta ahora), ¿tienes el valor de preguntarte por qué? Si tienes más curiosidad, aquí tienes su fascinante página. ¡No te la pierdas! Todo un cerebrín.




martes, 26 de junio de 2012

Anatomía del Viaje

“Por mucho que busques,
no podrás encontrar al Amado
hasta que Él te encuentre:
hasta ese momento… no te rindas,
¡Y SIGUE BUSCANDO!”
(Rumi)







Todo viaje supone, en cierto sentido transicional, una alteración de las condiciones previas de las que partimos. La labor del estratega o tour operateur es la minimizar, hasta donde sea posible, las consecuencias ingratas características de dicha alteración, para lo cual suele ser necesario el plantearse por adelantado la mejor ruta a seguir entre origen y destino, desde el confortable examen del mapa antes de la partida, y los servicios de un guía instruido sobre los avatares del ignoto territorio. Cabe entonces entender en él un desplazamiento interior “real” y otro desplazamiento exterior “metafórico”, ya que lo esencial de un viaje siempre es la auto transformación que “pese a nosotros” tiene lugar.



La inercia a postergar la partida siempre encubre nuestra cobardía a abandonar lo confortable, por ya conocido, frente a la incomodidad que presumimos al cambio ignoto. Nadie quiere ser el primero en abandonar el lastre de su historia, de su casa, de su la soberanía territorial, de su hegemonía, de su estatus comunitario, de sus trienios, de sus privilegios ganados a pulso, sangre, sudor y lágrimas, a cambio de tener que enfrentarse a la incertidumbre de un nuevo hogar, por acogedor que éste se las prometa: Más nos vale lo malo conocido… Pero resistirse a partir, apostar por el last minute - low cost supone las más de las veces optar por una prisa y brusquedad sumamente ingratas, tan netamente desestabilizadoras.



Los países han decidido esto último, optando por confiar en la guía last minute – low cost de las finanzas BRICS (ladrillo) como garantes de la transición. “Claso elol, tovarich”. Un crucero de placer por el viejo Mediterráneo, ya tan navegado, requiere seleccionar escrupulosamente una compañía Salik-al-Haq sin reparar gastos. La miopía del ahorro frente a la comodidad, sale tan cara… Y es que ya casi no quedan viajeros, especie en peligro de extinción, ante la brutal avalancha de turistas “de paso”. Abróchense los cinturones, les habla el comandante del Central European Back, vamos a despegar… el aterrizaje es imprevisible, pero ya les iremos contando las turbulencias sobre la marcha. ¡Demasiado tarde para desembarcar!



Quizá hubiera sido mejor confiar en un “pastor de gacelas”. Encontrarás el lugar de reunión sólo si te dejas llevar por el silencio del desierto. Y aprovecha cada oasis, para mirarte el Alma, viajero. Allí nos encontraremos. Hasta siempre.





miércoles, 20 de junio de 2012

Total reciprocidad

"Hay dos cosas infinitas:
el Universo y la estupidez humana.
(Bueno, del Universo no estoy
muy seguro del todo..)"
(Albert Einstein)

"Las ideas no son responsables de
lo que los hombres hacen con ellas."
(Werner Heisemberg)






Seguramente la técnica hará muy pronto posibles los viajes espacio-temporales a gran escala, permitiendo que podamos movernos a placer entre pasado y futuro. Así tendremos oportunidad de deshacer los errores cometidos y hacer, mediante la oportunidad que nos brinda esta nueva dinámica, por fin bien las cosas, o visionar cómo irá el mundo tras nuestra inexorable muerte. Va a ser bien divertido. Pueden ir pensando, si quieren, sobre el tema.
Podremos comprobar cómo nos tomaron el pelo los “objetivos historiadores y arqueólogos”, a que clase de intereses llevaron a escribir las cosas y sucesos de una manera tan parcialmente “amañada”. Y entre viaje y viaje, seremos un poco como dioses. Con un poco de suerte, en ese estado de total reciprocidad de que no se debe/ni se puede hablar, hasta cabe la posibilidad de que lleguemos un día a quitarnos importancia. ¡Eso si que va a ser un milagro, y no el de Fátima!
No estaría de más, hacerse “por su medio favorito” con la trilogía de “Regreso al Futuro”, para evitar los atascos, paradojas y cruces indeseados. Para los de mayor nivel les recomiendo cualquiera de las “paranoias” que han hecho su aparición estos diez últimos años: ¡Hay dónde elegir! (Nos vemos en el pasado. O en el futuro. Mejor, ni nos vemos… que ya nos tenemos muy vistos.) En el Principio…



lunes, 18 de junio de 2012

Ne scire


“Recién despierta, no puede mirar del todo las cosas brillantes.
 Hay que acostumbrar, pues, al Alma a mirar por sí misma.
 (Plotino, Eneádas I, 10)

“La alegría perfecta excluye el sentimiento mismo de la alegría,
pues en el Alma colmada por el objeto
no hay rincón disponible para decir: yo"
(Simone Weil)







Una ciencia que preferencia lo aparente frente a lo real, que confunde sensible con sentido, magnitud con medida y correlación con control, no puede ser sino tachada de alucinatoria. Sólo bajo un estado de conciencia delirante puede llegar a creerse la falacia que dependencia tecnológica y potencial humano son conceptos ligados, un espejismo materialista del que ya hicieron gala estoicos y epicúreos, incapaces de asimilar la identidad entre incorpóreo y real, que la forma provenga de lo informe, y el acto de la vacua potencia. Parece de sentido común la precedencia lógica entre inteligencia y materia. Pero el sentido común no abunda tanto como pretenden hacernos creer las herramientas “estadísticas”, tan infectadas de medias, modas y perversiones típicas como pueblan –metastizan- el cáncer terminal del Estado.


La conciencia creadora ha de ser necesariamente anterior al Universo creado. La conciencia de lo creado, parte necesaria de este creado Universo, guarda una mayor proximidad a la fuente. Antes y después, causa y causado, espacio y tiempo en su idéntica relatividad se reúnen, toda vez que sepas verlo con claridad. No te obstines en el “ne scire” de los necios. Deja que la verdad abra tu mente, para que puedas así verla “cara a cara”. El espacio imaginal carece de espacio y, por ende, de tiempo. ¿Dónde y en qué momento cabría la osadía de tratar situarlo? ¿Cómo hablar de aquello que precede a todo “discurso” y es además su fuente? No se puede hablar del Alma, cuando no es sino ella quien habla, previa al logos, tras la palabra.


No le perdonaron a Sócrates el agravio comparativo de su lucidez, los que presumían de saber, y en el ágora se ponía de manifiesto que no sabían tanto. ¿Cómo entonces justificar las abundantes dracmas con que habían de dotarse los pingües salarios? Difícilmente. No creo en la ciencia que se utiliza para recortar los presupuestos de una ciencia en la que tampoco creo. Perdónenme: soy bastante escéptico. Y al serlo, “creo” estar en lo cierto. Tropel enajenado que dicen actuar y “recortar” enarbolando la razón. Psicópatas deshumanizados abducidos por el “ajuste presupuestario”, que llaman a la codicia “inversión” y a la usura “deuda honesta”: ¿A qué esperan? ¡salgan corriendo! ¿No han tenido ya suficiente Circe y sobredosis de Calipso?




De umbris idearum


“Al ver su sombra desde el celeste vuelo,
algunos pájaros creen que se siguen
arrastrando por la tierra.”
(Marsilio Ficino, Ad Hominum Genum)

“El Alma actúa sobre el cuerpo y le modela,
así nuestros actos son su sombra:
en modo alguno se limita o circunscribe a él.”
(Giordano Bruno, De Magia)





Plotino coloca al Alma en el centro mismo de la realidad, allí donde hoy nuestra avanzada ciencia no sitúa sino el soma neuronal, la physis bioquímica o la polis sociológica.  Muy por el contrario, el autor de las Eneadas la sitúa así en la categoría de Principio (arch) autónomo y la atribuye una fuerza (dunamis) causal propia. Como repiten Ficino y Bruno, son las sombras de las ideas las que otorgan alguna realidad y forma a las cosas. El universo físico es una suerte de “engendro mental”. Afirmaciones como ésta resultan repulsivas a cuantos han sido abducidos por el cliché de la modernidad tecnocrática, inconscientes de la luz que crea la sombra de su actual ceguera y la torna -“hace”, “modela”, “construye”- real.

Al preguntarnos sobre la naturaleza del Alma, más nos valdría reflexionar sobre la esencia de aquello que es otorgador de naturaleza, es decir, trabajar a la inversa, ponerlo todo “patas arriba”. Entender que lo que llamamos tejado, no es sino la quilla de una nave celeste que fue concebida para surcar los cielos, no para afincarse en réditos bien terrenales. No se hizo el barco con la intención de mantenerlo permanentemente atracado a puerto. El puerto no es sede, sino tan sólo punto de partida. La llegada es “otra cosa”.

La verdadera psicología (ciencia del Alma), conduce inexorablemente a la teología (ciencia de lo divino), de la que se regresa filósofo (amado por la Sabiduría) con una ética y estética que sólo resultan familiares a quienes han saboreado el tránsito en primera persona y murieron tras la experiencia. No se puede llamar mero “psicologismo” a un viaje que ha de comenzar necesariamente en el descubrimiento del puerto del propio Alma, que tiene en la sombra del Alma que somos cada uno de nosotros, su verdadero origen. Como descubrió Marco Polo, algunos prefieren el relato del viaje a sus riesgos y penurias, para así presumir que alguna vez viajaron, cuando su vida no tuvo más aventura que los intersticios de su propia farsa. Tuvo más suerte el pájaro de la cita, ya que aquel al menos volaba. Estos creen hacer ciencia, cuando sólo se arrastran. Más les valdría a los nuevos aprendices de psicólogo dejarse de actos reflejos, umbrales de percepción y recurrencias estadísticas, de obcecarse en acumular hechos y datos "objetivos"... y empezar a leer a Plotino.




domingo, 17 de junio de 2012

Sacrosanta celda


“La Naturaleza gusta ocultarse.”
(Heráclito de Éfeso, 123)
 
“Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es Uno.
Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,
con toda tu alma y con todas tus fuerzas.”
(Deuteronomio 6, 4-9)









Los arduos caminos de experiencia, a través de un largo proceso de ensayo error, conducen a la maestría del viajero caminante, cambian su mirada, la abren a mundos que, hasta llegar a ser tanteados, explorados y conocidos, sólo parecían irreales a la aventura de la conciencia.

Los sistemas de creencias han de ser destruidos y reconstruidos sin tregua. Cada esquema que parece definitivo solo es aquel que tarda más en ser redefinido y replanteado. Cada verdad lo es en la medida que es provisional, transitoria aquella que una vez sentimos como certidumbre y hoy descubrimos certera contradicción. Tanta impermanencia resulta psico-depredatoria, no hay ego que se resista. Nos vuelve dóciles, indefensos, sumisos.






¿Dónde queda nuestra autonomía? ¿Dónde fue el pensamiento libre? ¿A quién o a qué extrañas fuerzas pertenece el diseño de nuestra actuales creencias, nuestra idea de lo que está bien o mal, de lo correcto o incorrecto, nuestros gustos y costumbres? ¿Quién o qué estableció nuestros sueños, nuestras expectativas, nuestras esperanzas, nuestro sentido del éxito o  fracaso? ¿Nuestra complacencia, nuestros deseos y miedos, nuestra cobardía, nuestra avaricia, nuestro “nuestro”?

Arcónticas sombras fugaces sobre el barro, intrusos que se adueñaron de nuestra voluntad para ser nuestra voluntad. Incapaces ya de reconocerlas, interceptado como está nuestro nous, cautivo y desvirtuado, nos consolamos, acostumbrados a su inflexible y vampírico mando, llamándolas “mi mente, nuestra mente”, sin percibir la invisible sintaxis de la colmena forastera que nos conforma. Ahora dicen que las pinturas de Altamira, fueron pintadas por chamanes neanderthales, en absoluto silencio, mucho antes de que llegara el Nuevo Orden Mundial: ¿Con qué intención? “¡O tempora, o mores!”





lunes, 11 de junio de 2012

Cosmic Trip

"Cuando se abren las puertas de la percepción
se nos muestra la realidad tal cual es:
prodigiosa e infinita"
(Aldous Huxley, Perception Doors)





El centro de la Vía Láctea, galaxia a la que “pertenecemos” orbitalmente todos los adscritos al Sistema Solar, es un agujero negro descomunal (cuatro millones de veces la masa de nuestro sol) situado en una zona denominada “Sagitario A”, cuya existencia conocimos –y venimos rastreando (Max Planck Institute)- desde 1992. Curiosamente, Sagitario es la constelación que “gobierna” sobre la península a la que dieron nombre los Íberos.

Dicho agujero quiere zamparse a una nube de hidrógeno y helio (círculo verde), que va aumentando su velocidad para llegar a ser convenientemente digerida por la sima cósmica (aprox. unos 2350 Km/seg y creciendo), originando unas ondas gravitacionales tan intensas que tienen algo inquieto a nuestro diminuto Sol. El pico más alto se espera para mediados del 2013. La digestión de la nube, devuelve alta radiación gamma cuyos efectos se sumarán a la perturbación gravitacional, creando una suerte de efecto dominó del que no hay posible escapatoria y que tiene que ver con la fiebres “X” de nuestra estrella madre.




El actual índice Kp (campo de actividad geomagnética de nuestra ionosfera) está repercutiendo de manera muy significativa en nuestro sistema nervioso y, por ende, en nuestro humor y estado ordinario de conciencia. Y no cabe sino rendirse a este proceso “transformador”, intensificando nuestra actividad meditadora y prestando especial atención a las “imágenes guía” que se forman en nuestro interior.

Investigadores como Persinger (1980) o Broers (2012) se han preocupado en analizar como repercuten los intensos campos electromagnéticos cósmicos sobre toda la compleja dinámica neuroquímica de toda nuestra actividad cerebral. Parece que las remotas supersticiones astrológicas, tan brutalmente desestimadas y ridiculizadas por la ciencia oficial, no iban del todo desencaminadas. Pues, desde el centro de la galaxia, a meditar tocan. Una llamada que va a resultar pero que muy difícil desoír.


Habrá que esperar ya muy poco para ver que da de sí nuestro alucinado “nuevo cerebro”. ¿Distorsiones espacio-temporales, tal vez? ¿Pérdida de contacto con la “realidad ordinaria”? ¿Iluminaciones, experiencias chamánicas y raptos místicos en masa? ¿Quizá nos prohibirán ahora el uso y abuso de nuestros fascinantes neurotransmisores naturales? ¿Nos volveremos ahora seres indiscriminadamente generosos? No sé… pero da miedo pensarlo. Nunca me fié demasiado de los estados alterados de conciencia, a tenor de sus “resacosas” consecuencias: la intransigente realidad regresa, nunca perdona. En todo caso, te deseo corazón un ¡buen viaje!