sábado, 10 de noviembre de 2012

¿Dónde estás?


“Es necesario construir cada instante
de manera totalmente consciente.”
(Akiva ben Ioseph, Sepher Ietzirá)

 


La ubicación física y la espiritual se encuentran en el ámbito temporal. Bien mirado, el cuándo lo es todo. Es difícil encontrar a un ser humano insensible al paso de su tiempo y al enigma vital que reanima y nos desafía a descifrarlo y realizarlo de manera auténtica, aunque sólo sea un milímetro más cerca del corazón. Siquiera una micra.


 
 
 

Fértil entendimiento

“Se nos retira la vida
toda vez que terminó nuestra particular misión
o que ya perdimos la última ocasión de terminarla.”
(Eliyohu Ben Shlomó Zalman, el Comerciante)
 
 
Un proceso vital, como aquel en el que cada uno de nosotros nos encontramos ahora involucrados, es una invitación para aprovechar todas las oportunidades que nos ofrece de manera exclusiva cada momento. Ese aprovechamiento peculiar de cada instante requiere de una sensibilidad exquisita hacia la calidad temporal. Sin esa sensibilidad sólo perdemos nuestro tiempo y, con ello, la vida.

La liberación de nuestras diferentes formas y modos de esclavitud espiritual, requieren del don de computar de manera adecuada cada fracción de tiempo.

Dicho cómputo viene ligado a una determinada forma tradicional o social. ¿Qué garantía tenemos de que la que compartimos dentro de una determinada cultura o país sea la más correcta, cuando todas ellas son distintas? ¿Cómo alcanzar la verdadera noción de tiempo sagrado sin contaminar? ¿Habremos de rendir nuestro empeño a las noción pragmática de respetar el previo arbitrio consuetudinario? ¿Es quizá este  tema tan importante, como para tomarse la molestia de tratar de averiguarlo? Saque, como siempre, el lector sus propias conclusiones.
 
 
 
 

Prestidigitación y prodigio

“…sees the sun going down
and the eyes in his head
see the world spinning around.”
(Paul McCarthney, The Fool on the hill)

 

 

Déjate llevar por Lo que te lleva, abandónate a tu esencia, demuestra lealtad sólo a lo real. Qué mayor placer que no atrapar el placer, dejando que sea. Entrega cada respiración con la misma confianza que la recibes, cada sístole a la diástole. Regresa al momento, a tu prístina primera inocencia, a la intimidad esencial. Honra, pues, con sabiduría el tesoro de la vida que sólo administras. ¿Cómo puede decir que sueña quien sabe que sueña?
 
 
 

Capricho y quintaesencia

"La única manera de acabar
con la fuerza que anima a tan pertinaces agitadores
es su definitiva disgregación."
(Octave Deppont y Xavier Coppolani, 1897)
 


 
 
Lo Eterno resuena en cada corazón con una vibración única e intransferible. Nadie es más que nadie, ya que todo guarda una primordial función. Constelaciones, planetas y letras madre, cada una en su peculiar unísono. No seas de los que guían sus pasos por el capricho. Que nadie puede rezar sin permiso y, bien mirada (descifrada), no puede decirse que haya letra muerta.
 
 
 

La cárcel del simulacro


“Si tus intereses se entremezclan con los de tu enemigo
el riesgo de confrontación disminuye:
si vis pacem, comercia.”
(Inmanuel Kant, La paz perpetua)

 
 

A través de su magia divergente, las palabras nos otorgan explorar las antípodas de la experiencia y, sin apenas darnos cuenta, consiguen alejarnos de lo real y violentar en secreto sus leyes. Todo en el lenguaje es ficción. Distraídos por una interminable secuela de mundos fantásticos, no queda ya tiempo para tomar conciencia de nuestro poder imaginal. Mientras algunos pocos se ocupan creando lo real, otros malgastan su vida en huir en los laberintos virtuales de lo posible, perdidos en pasados y futuros que no tuvieron ni tendrán lugar. Todo, con tal de evitar enfrentarse al prodigioso y renovado milagro del instante real. Seguros en la simulación del pensamiento, ignorando sus tremendos riesgos.
 
 
 

viernes, 9 de noviembre de 2012

Egodesenmascaramiento


“La abubilla brilló por su ausencia.”
(Qurân 27, 19-20)
 
 

 

Demuestra valor quien confía, se entrega y ampara, quien encuentra amor en quien podría destruirle. Ese encuentro requiere un recibir esencial desde una intuición que sabe reconocer tras cualquier forma, al transparentarla, Su fondo. Así trabaja el corazón. Quién actúa desde ese reconocimiento ya está en el Paraíso.
 
 
 

jueves, 8 de noviembre de 2012

La princesa fenicia


“Se apagó la belleza en tu corazón,
corrompió tu sabiduría tanto esplendor,
con inmoral comercio profanaste tus santuarios,
devorado en tu propio fuego redujiste en ceniza.”
(Ezequiel 18, 16-17)

“…y en la tarde te amanecerá una luz de mediodía
que, lejos de causarte daño o consumirte,
cual stella matutina te hará renacer.”
(Job 11,17)

 

 
 

Hemos de ser muy prudentes a la hora de establecer certezas a partir de nuestros esquemas mentales previos, no vaya a ser que caigamos en la cegadora neblina del prejuicio, sin estar cualificados (no digo calificados) como jueces. No hay nada tan engañosamente complejo como la simplicidad.

Como saben demasiado bien los intoxicadores profesionales, no siempre guarda correspondencia el continente con el contenido. Los intoxicados lo descubren demasiado tarde. Tras el señuelo virgo se ocultaba, engañador engañado, un desesperado dragón de siete cabezas, bajo los efectos de su propio veneno.
 

 
 
Acallada la mortífera palabra, rasgado su envolvente velo, regresó salutífero el silencio. ¿Adónde podrá agarrarse el ego? ¿Dónde encontrará asidero sino en el amor? Reposan las miradas de los amantes en la belleza muda de su silencioso reflejo, sin necesidad ya de decir ni decirse nada. Nihil obstat.

Desligión. Secreto. Conocimiento.