lunes, 12 de noviembre de 2012

Cálida amargura


“Sólo merece Amor lo verdadero.
Todo lo demás, muere.”
(Virgilio a  Durante)

"Comenzar tu obra, sólo es la mitad.
Para terminar, vuelve a comenzarla."
(Jacinto Benavente)

 

 

 

Incapaces ya de acallar su agitada mente, de imitar siquiera al silencio, asisten incrédulos a la rehabilitación del mal sobre la tierra, a la persistente danza de la muerte que les crea y recrea tan locuaz desde dentro. Tan amarga como cálida, la cordura, que descubre lo absurdo que esconde el misterio, Dios mediante. Sólo se muere cuerdo, ya sin palabras ni miedo.
 
 
 

domingo, 11 de noviembre de 2012

Bancarrota imperial


“Los pecados del rey
siempre los termina pagando el pueblo.”
(Dicho tradicional popular)

 

 

Por si las cosas se ponen demasiado turbias, los líderes del progreso han decidido cobrarse cuanto antes el precio de su info-tecno-químico obsequio, envuelto en el papel de regalo de la sobre inhumana globalización que, tan acostumbrada a los grandes números, se desentiende del pequeño sufrimiento de la chusma de contribuyentes y marginados. Papá Noel y los Reyes Magos traerán reducciones en sanidad, bienestar y seguridad social a todos los que, expulsados de sus trabajos y casas, no puedan llegar a costearse el selecto club del progreso: solis sacerdotibus.

 
 

La “paralización” de desahucios solo pretende dar siquiera un poco de oxígeno a los caballos apocalípticos y permitirles hacer su tarea sin tanto ruido mediático. La prensa desglobalizada no se desmantela en dos días. A los infra seres humanos les aguarda un destino instrumental: ser desechados en la cuneta del progreso tóxico como condones usados. El ímpetu juvenil terminará siendo desgastado por sobredosis de “botellones” mezclando temor e inquietud.

 
 

Como en la útil contienda civil española, queda abierta la puerta a escuadrones de la muerte, junto a costosas guerras contra los ciudadanos díscolos que quieran entrar por la fuerza a un Club que no fue, en ningún caso, pensado para ellos: “El futuro”. El lastre ciudadano terminará agostado entre intermitentes inundaciones, plagas, incendios y apagones. ¡Jo, que fácil! ¡Cómo mola ser profeta en la era Internet! ¿Contamos aciertos? Lo confieso, he hecho trampas… todo esto ya está pasando. El templo se hunde, permanece aflote empero el lúcido capitel.
 
 
 

sábado, 10 de noviembre de 2012

Esclavos malacostumbrados

“No endurezcáis el corazón.”
(Salmo 95,8)
 
“No existe bondad alguna
que no nazca de la total libertad.”
(Jesús de Nazaret)

 

 
 

Suelen los diluvios generar entre la población notable descontrol y desconcierto. Por fortuna, las aguas vuelven a siempre a su cauce, tras enrasar privilegios. La eficacia divina, que pone a cada cosa en su sitio, dará su justo merecido y lugar a toda esta ensoberbecida escoria. Asambleas curiales y centuriales, al orden. Senex llama a las puertas. Inútil amurallar la miel. ¿Apostamos?
 
 
 
 

Burla y frivolidad


“Así como un escudo salvaguarda la Tradición el Secreto,
la misericordia la riqueza, los votos la abstinencia
y el silencio la Sabiduría.”
(Pirkei Avot 3,17

 


Perturbados mucho menos por la fugacidad de los acontecimientos que por nuestra contingencia esencial, a merced de los escarnios del escarmiento demiúrgico, artífice despechado que se resiste a morir, abandonados a la metástasis del miedo y la incertidumbre, condenados a la necesaria masacre y a la conveniente ocultación con la que camuflar nuestros espurios intereses y vanos afanes, dispuestos a considerar el supremo valor de la supervivencia que otorga la impostura y garantiza cualquier digno lugar en la jerarquía, siguen latiendo en mis palabras sin cesar contradicciones, confusión y paradojas.

 
Improvisando un frágil orden contra el que tratar de desafiar al caos planificado, iluminando el campo de una batalla que sabemos perdida de antemano, mi juventud no supo cómo evitar la trampa del desengaño, el sarcasmo que trae envejecer. Bien mirado, todo ingenio trata de esconder un profundo y arraigado sentimiento de culpa. Clamamos por los males de unos tiempos que sabemos nuestros. No somos nada. Menos.


¿Dónde estás?


“Es necesario construir cada instante
de manera totalmente consciente.”
(Akiva ben Ioseph, Sepher Ietzirá)

 


La ubicación física y la espiritual se encuentran en el ámbito temporal. Bien mirado, el cuándo lo es todo. Es difícil encontrar a un ser humano insensible al paso de su tiempo y al enigma vital que reanima y nos desafía a descifrarlo y realizarlo de manera auténtica, aunque sólo sea un milímetro más cerca del corazón. Siquiera una micra.


 
 
 

Fértil entendimiento

“Se nos retira la vida
toda vez que terminó nuestra particular misión
o que ya perdimos la última ocasión de terminarla.”
(Eliyohu Ben Shlomó Zalman, el Comerciante)
 
 
Un proceso vital, como aquel en el que cada uno de nosotros nos encontramos ahora involucrados, es una invitación para aprovechar todas las oportunidades que nos ofrece de manera exclusiva cada momento. Ese aprovechamiento peculiar de cada instante requiere de una sensibilidad exquisita hacia la calidad temporal. Sin esa sensibilidad sólo perdemos nuestro tiempo y, con ello, la vida.

La liberación de nuestras diferentes formas y modos de esclavitud espiritual, requieren del don de computar de manera adecuada cada fracción de tiempo.

Dicho cómputo viene ligado a una determinada forma tradicional o social. ¿Qué garantía tenemos de que la que compartimos dentro de una determinada cultura o país sea la más correcta, cuando todas ellas son distintas? ¿Cómo alcanzar la verdadera noción de tiempo sagrado sin contaminar? ¿Habremos de rendir nuestro empeño a las noción pragmática de respetar el previo arbitrio consuetudinario? ¿Es quizá este  tema tan importante, como para tomarse la molestia de tratar de averiguarlo? Saque, como siempre, el lector sus propias conclusiones.
 
 
 
 

Prestidigitación y prodigio

“…sees the sun going down
and the eyes in his head
see the world spinning around.”
(Paul McCarthney, The Fool on the hill)

 

 

Déjate llevar por Lo que te lleva, abandónate a tu esencia, demuestra lealtad sólo a lo real. Qué mayor placer que no atrapar el placer, dejando que sea. Entrega cada respiración con la misma confianza que la recibes, cada sístole a la diástole. Regresa al momento, a tu prístina primera inocencia, a la intimidad esencial. Honra, pues, con sabiduría el tesoro de la vida que sólo administras. ¿Cómo puede decir que sueña quien sabe que sueña?