jueves, 22 de noviembre de 2012

Esfuerzo obstructor


“Tesis. Antítesis. Síntesis.”
(Hegel)

"Tesis."
(Dios)



A fuer de intentar sobrevivir a cualquier precio, el mal[1] -sin serlo- se ha hecho necesario. Quizá en ello radique su mayor y más discreta perversidad. Mayor o menor, el mal ha interpuesto su tóxica vicaría entre la causa y efecto, desde el origen de los tiempos. Necesita, bien del litigio, bien de la mediación para subsistir: él, esencialmente contingente, es el más necesitado, por innecesario.

 
Causa y efecto, apurva “mediante”, se hayan siempre esencial e intrínsecamente unidas por una orgánica solución de continuidad. El émbolo obstructor obtiene su mayor rédito energético de la oposición al flujo natural (diábolon), un rédito algo menor –aunque suficiente si no se tiene demasiada avaricia- de la obstaculización del flujo en la dirección del mismo (sýmbolon). Si no está roto, no gasten esfuerzos en repararlo. Sobran.
 


[1] Interprete el lector dicho término a discreción, por su cuenta y riesgo.

Atrezo y tramoya espiritual


“¡Me encanta volver al pasado!.
Siempre es más tranquilo que al actual presente
y, sobre todo, mucho más seguro que el futuro.”
(Max Ophuls, La Ronda)

 

 

Apostar por una vida soñada no debe desasirnos de la que parece real, sobre todo cuando confundimos el Paraíso con hacer la voluntad del egregórico ego al que hemos dado vida. Ahora vivimos tiempos de añoranza de la vida frívola y despreocupada que dejamos atrás, con tal de evitar enfrentarnos a los rigores que sembramos desde la tozudez de resistirnos a cambiar y fluir con el cambio, a fluir con y desde lo real.

 
Decir adiós a lo más superfluo, a lo innecesario. Desprendernos del atrezo y la tramoya. Ser. Aunque no sepamos dónde estamos, dónde vamos ni mucho menos quiénes somos. La obra ya termina. El incierto desenlace enlazará con el instante cierto del que ahora partimos, ya sin ni siquiera movernos. Mantener el suspense, garantiza los aplausos. Parece ser.

 
Pequeña conciencia ensimismada en lo tuyo, insensata, ¿hasta cuándo vas a mantener tu órdago a la gran conciencia? Métete en papel de Dios, si quieres. Trata de ser convincente, de hacerlo muy bien, pero –por lo que más quieras (y aquí no hay peros que valgan)- no te lo creas. Que no valen señas ante el espejo. ¿Cuál es tu juego? ¿A qué demonios juegas?
 
 
 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Retorno a la Edad Media


“Para ti, toda la ciencia y la técnica
de mis poderes sobrehumanos.”
(Empédocles “Physicos” a su ahijado Gorgias)
 

 
 
Bien planteada, como reconoce Fidel Delgado, la vida es una casa que ensancha, vecina por doquier al misterio: "lo que conoces linda por todas partes con lo que no conoces". Así que, plagiando su exquisita ciencia elástica de lucidez lúdica, trataremos de seguir haciendo desde este blog “lo que fluya”, con tal de que el lector “tenga la bondad de poner la otra parte”.
 
El secreto de cualquier magia malintencionada (aquella quiere aprovecharse de ti) radica en la necesariedad de que te mantengas ignorante, tanto de la intención como del procedimiento. Al no saber garantizar tu colaboración de otra manera, terminarán, quizá a tu pesar, quizá no, “salvándote” a la fuerza y por la fuerza (de tu ignorancia): ¡magia! De ahí, la necesidad de retornar, si o si, a la Edad Media, esto es, la de los Medos. Soma psykicon, soma pneumaticon. Soma.
 
 
 

lunes, 19 de noviembre de 2012

Vanitas



Ha transcurrido un año desde que planteamos la posibilidad de un blog que rescatara nuestra pequeña alma, a fuer de rescatar el Anima Mundi.
No logramos materializar tamaño objetivo,
pero prometemos seguir obstinados.
 
GRACIAS
 
 
     
 
      
 
     

domingo, 18 de noviembre de 2012

Círculo en la luz


Gracias por vuestro apoyo y comentarios a todos los que habéis seguido estas delirantes reflexiones , a lo largo de este año, y a los que os habeís incorporado más recientemente. Es bueno saber que hay vida al otro lado.
 
Me gustaría celebrar esta renovación de ciclo, con un nuevo libro 100% gratuito y a todo color. Como siempre, espero que sea de vuestro agrado.
 
Lo dicho, gracias.
 
 

Kâneqâh


“Sólo quien es consciente del precioso valor
de su energía vital y de su tiempo
puede ser llamado hijo del instante,
pues así honra a su madre y a su padre.”
(Ibn Arabí)
 
“Sólo quienes investigan con honestidad el pasado
pueden re-descubrir el verdadero futuro.”
(Julius Robert Oppenheimer)
 
 
 
Con tu anhelo firmemente establecido en tu corazón, emprendes hoy un camino que te conduce a materializarlo. No te dejes engañar por las palabras. Quién, como tú, se haya verdaderamente interesado por el fundamento metafísico de lo real, conoce el tremendo poder distractor del lenguaje y su límite. No es posible transmitir con palabras la ubicación de ese centro que, hasta ser admitido en él, deberás circunvalar en devoto peregrinaje, ni describir con precisión el método que te permitirá consumar tu propio ser, alcanzar la consciencia de la Verdad, despertar de la ilusión que te mantiene ahora encarcelado y abrir tus ojos a la mirada trascendente. Es el habla quien te ahora te atrapa.
 
Sólo quien trasciende el encantamiento de la dicotomía aparente de lo material –trazos negros sobre fondo blanco, cárcel en filigranas de tinta- es capaz así de adentrarse al secreto universo que se esconde en este preciso instante entre líneas, aprehender lo inefable y leer la eternidad.
 
La tóxica prisa y la hiperestimulación que ahora envenenan tu consciencia han sido diseñadas con maestría para capturar y distraer el valioso tesoro de tu atención e impedirte sentir la cualidad del tiempo, tarea infinitamente más sutil que la de observar su mero transcurso. Para desarticular la fuerza de tu anhelo, nada más útil que desconectarte del tiempo. Justo lo contrario de lo que ahora mismo pretendes, a contracorriente, a salvo de “marcas espirituales” y obediencias. Te debes únicamente a tu anhelo de ser libre.
 
Sabrás que tu centro vital se debilita, toda vez que tu alma reclame retornar al sentido, a la esencia, a lo que espera de ti el Eterno. Caminas al borde del abismo del olvido. Si vas en serio en esta empresa de alcanzar tu anhelo, no lo olvides. No lo olvides nunca.
 
 
 
 

viernes, 16 de noviembre de 2012

Virus y veritas


“En todas las cosas
la nivelación es la muerte.”
(Upanishads)
 
“La vibración del sonido sagrado
evoca su experiencia.”
(F.A. Wolf)

 



Quien se protege tras la mentira, pugna por legitimarse como administrador absoluto de la verdad general y recela del dogma foráneo tautológico: aquel que se legitima ante la mirada desprovista de prejuicios por sí mismo. No es bueno que nadie tenga acceso por sí mismo a la cruda realidad, allí donde lo amargo es amargo y lo dulce no necesita ser, en modo alguno, edulcorado. Nadie puede observar la realidad desde fuera. Campos de conciencia cuántica, cada parcela de verdad siempre nos alude de forma irremediable, somos fundamentos necesarios de la realidad y su autoconocimiento, fuente de su complejidad esencial y sobre estructural. Todo y parte de ese mismo todo a un tiempo. Holón. Sistema vivo.

 
Desde los virus endógenos insertados en nuestro genoma a los que junto a las bacterias se asocian y organizan en el interior de nuestras células, esa delicada red bioquímica teje la vida y autoconciencia que somos. La simplificación mecanicista, reduccionista y competitiva del darwinismo ramplón es una mentira bien calculada y protegida desde la perversidad interesada. No sobrevivimos porque competimos, sino en la medida –y sólo en la medida- en que nos asociamos y colaboramos. La vida es cooperación orgánica entre lo orgánico y lo que aún entendemos como inorgánico. No parece que haya funcionado nuestra estrategia de mantener un aséptico bunker a salvo del “ecosistema hostil”. La vida es regulada sepsia.

 
Allí donde la torpe mirada darwinista ve un agujero de madera podrida en el enfermo árbol "desadaptado", otra mirada descubre una estrategia cooperadora para invitar y brindar refugio a las ardillas, hábiles diseminadoras de su semilla. Quizá, como sostiene Máximo Sendín, sería bueno que aun podamos recuperar una visión holística de nuestra delicada complejidad y volver a recuperar así la sabia naturaleza -y su vivificante savia- para las improbables generaciones venideras. ¿Nos dejarán?