jueves, 27 de diciembre de 2012

Sin más


“En la cercanía,
en la invisibilidad presente,
en la distancia."
(Ibn Arabí)

 

 
Ahora que se desvanecieron los velos aparentes entre la luz y las sombras, fugaz la tristeza, fugaz la alegría tras la aurora del alma que todo lo abraza en un único abrazo, sin resquicios.

Descubrirse al fin en el bando del enemigo. Creación absorta en la visión de lo Real. Pasar de la metáfora y los conceptos a desaparecer en su saboreo, de la oscurecida palabra al silencio refinado, puro, limpio, luminoso y trasparente que, tras el anhelo de su despertar, recuerda, detiene el paso extraviado y regresa. Creatura que se reconoce dichosa creada para un fin y se desvanece sin más. 

Sin más.

 

lunes, 24 de diciembre de 2012

Natalis solis invicti

“Soli, invicti comiti.”
("Al Dios Solar, compañero invencible".
Inscripción de un medallón romano)
 
“Agios o Theos,
Agios Iskyros,
Agios Athanathos, eleison imas”
(Trisagio griego)
  

“Era la luz en las tinieblas,
más las tinieblas no lo entendieron”
(Juan 1, 5)






El Adviento constituye un periodo magnífico de espera espiritual. Miramos la gélida noche invernal esperando -quizá la gracia de que nos llegue- una Palabra desde el Cielo (nivel macrocósmico), o tal vez miramos atemorizados la negritud de nuestra alma escéptica y desesperanzada, presa del miedo y el desencanto vital, sumida en tantos desengaños que destilan un tedio amargo que parece allí instalado para siempre y reseca de un modo certero nuestro corazón a fuerza de padecer continuos sufrimientos (nivel microcósmico): ¿Hay peor lugar para el renacimiento de la Luz?

 
Y sin embargo es allí –en medio de la plena oscuridad de nuestra alma- donde tiene lugar el milagro cotidiano, la victoria inesperada de la Luz que brota en el centro de aquella negrura y que –al principio de un modo insignificante, semejante a un grano de mostaza ( Mt 13, 31-32)- traza los contornos donde se unen el Reino y los Cielos, el establo semi-derruido – Virgo genitrix- que será Morada Axial y Corazón de Luz tras su total rendición a la Acción del Espíritu. Un alma que se sabe esposa de la Luz y madre de la Palabra: Comunión e Invocación.
           
 
Siguiendo la Tradición y asistidos por nuestros Maestros espirituales, protegidos por el Guardián de este santuario “improvisado”, invocaremos –quizá desde el silencio –pero en actitud adecuada de sumisión, fidelidad, perseverancia y esfuerzo de concentración- la llegada victoriosa del sol en los horizontes cósmico e íntimo, para sorpresa de nuestra permanente tendencia a la auto-afirmación y dispersión profanas.





Situados en el Axis Mundi –estado de Gracia pasivo y activo- desde donde Cielo, Tierra e Infierno (macro y microcósmicos) nos contemplan y claudican (2 Fil 10), invocamos la presencia del Sol Invicto, involuntarios garantes de su Reino.


En el día del “Sol Nuevo” (Dies Solis Novi) comienza un nuevo ciclo (año). Por lo que nos cuentan los arqueólogos, esta divinidad solar tenía un lugar privilegiado entre los dioses primordiales (Dei Indigetes) y sus rastros abundar por doquier, ya sea en forma de símbolos, signos, hierogramas, rudimentarias anotaciones en calendarios y estelas astrológicas, en distintas dibujos realizados sobre vajillas, armas (labrint arcaicas), utensilios y ornamentos, cavernas, círculos rituales de piedra… Su representaciones más habituales son en forma de carro solar, discos radiales y cruces de todo tipo (sobre todo svásticas).


Los solsticios, por su carácter de fenómeno natural, albergan una significación simbólica y espiritual especial, ya que al ser percibidos por los sentidos, sobrecogen de un modo intenso y ayudan al ser humano a restablecer una comunicación (comunión) con aquello que le trasciende.


Con sus fases –ascendente y descendente- el Sol, luz de los hombres y de los campos, constituye el símbolo cósmico por excelencia. El solsticio de invierno, antesala de los rigores estacionales, constituía un punto crítico que se vivía con especial dramatismo, sobre todo por la inmersión en las zonas polares en la pesadilla de una interminable noche. El punto más bajo de la eclíptica mostraba un astro mortecino, el momento donde la “luz de la vida” parecía apagarse, desaparecer, precipitándose en la tierra helada y “desolada”, engullido por las aguas, por las sombras de los bosques, para desaparecer de forma irremediable.
          

Pero entonces, contra todo pronóstico, ese débil faro celeste remonta su posición, adquiere fuerzas para elevarse de nuevo, desprendiendo una claridad renovada. Y es entonces cuando de nuevo –tímidamente- se abre paso la vida, renace la esperanza de un nuevo ciclo, un inicio, un comenzar. La “Luz de la Vida” triunfa y resplandece otra vez. El “Héroe Solar”, vencedor sobre sí mismo, conquistador de sí (el término “jaina” -Jainismo- significa conquistador, al igual que Mahavira), surge del abismo invernal, renace de las aguas heladas. Más allá de la sobrecogedora oscuridad y del frío mortal se experimenta y se vive un nueva liberación: el Árbol Simbólico del Mundo que sostiene la Vida se anima con fuerzas renovadas.
 

 
 
 

domingo, 23 de diciembre de 2012

No sabéis cuánto


“Goza del día misericordioso,
reflexiona en el adverso.
El Eterno opuso ambos, uno a otro,
para que nada se encontrara tras Él”
(Eclesiastés 7, 14)
 
“El ciego deambula
satisfecho de cuanto en su provecho hace.”
(Qurân 27, 4)

 

 
 
A los que sellaron su corazón a la verdad, prefiriendo lo superfluo a lo necesario. A cuantos, aferrados al cuerpo que habrían de abandonar, tiraron la toalla ante la mínima incomodidad. A los que olvidaron recordar y recordaron olvidar. A aquellos que se esclavizaron a llevar las riendas en lugar de liberarse de ellas, y a los que se ataron a los impulsos y a los sentidos. A todos los turistas de GPS, tan interesados en la cantidad como aburridos en la calidad. A los modernos ridículamente disfrazados de postmodernos y tan a la moda. Os amo a la antigua, no sabéis cuánto. Feliz buena noche y navideño amanecer.
 
 
 

Chiquirritín



Δόξα ἐν ὑψίστοις Θεῷ καὶ ἐπὶ γῆς εἰρήνη ἐν ἀνθρώποις εὐδοκία.
Ὑμνοῦμέν σε, εὐλογοῦμέν σε, προσκυνοῦμέν σε, δοξολογοῦμέν σε, εὐχαριστοῦμέν σοι, διὰ τὴν μεγάλην σου δόξαν.
Κύριε Βασιλεῦ, ἐπουράνιε Θεέ, Πάτερ παντοκράτορ, Κύριε Υἱὲ μονογενές, Ἰησοῦ Χριστέ, καὶ Ἅγιον Πνεῦμα.
Κύριε ὁ Θεός, ὁ ἀμνὸς τοῦ Θεοῦ, ὁ Υἱός τοῦ Πατρός, ὁ αἴρων τὴν ἁμαρτίαν τοῦ κόσμου, ἐλέησον ἡμᾶς, ὁ αἴρων τὰς ἁμαρτίας τοῦ κόσμου.
Πρόσδεξαι τὴν δέησιν ἡμῶν, ὁ καθήμενος ἐν δεξιᾷ τοῦ Πατρός, καὶ ἐλέησον ἡμᾶς.
Ὅτι σὺ εἶ μόνος Ἅγιος, σὺ εἶ μόνος Κύριος, Ἰησοῦς Χριστός, εἰς δόξαν Θεοῦ Πατρός. Ἀμήν.
Καθ' ἑκάστην ἡμέραν εὐλογήσω σε, καὶ αἰνέσω τὸ ὄνομά σου εἰς τὸν αἰῶνα καὶ εἰς τὸν αἰῶνα τοῦ αἰῶνος.
(Doxología Mayor)
 
 
 
 
 
Por más que lo pretenda, la vorágine consumista, brutalmente mermada por la caterva de malintencionados ajustes presupuestarios y psicopáticos recortes, se muestra incapaz de falsificar o mitigar el misterio del alma humana en (a pesar de) un mundo deshumanizado.


Allí donde las posadas “racionales” no tenían sitio, la tiniebla del ruinoso pesebre es el marco armonioso donde duales emociones y duales pensamientos aunados asisten al alumbramiento de la grácil posibilidad de lo sagrado.


Lo sagrado asiste a la maravilla del mundo con dolores, miedos y un hambre que aún no sabe expresar, pero también con una ingenuidad y una sonrisa inefables que son don, y no un mezquino intercambio desconfiado. Un mundo armonioso, paz en la tierra, gloria en los cielos, que no requiere de tecnócratas sino sólo de una vera humilitas, bien adorable no por ser fruto de la victoria prepotente sino de la más serena justicia.



sábado, 22 de diciembre de 2012

Batalla y propaganda


“Forte vinus est.
Fortior rex est.
Fortiores mulieres sunt.
Super omnia vincit veritas”
(Ovidio)
 
 
 

 
 

Un año más, tuve el placer de compartir, en la recurrente asamblea solsticial, el calor de mis hermanos, en la espera del nocturno rocío vivificador del que es extraviada reminiscencia el sorteo de lotería.

Los arcontes parecen cada día más desesperados, viendo como la calva ocasión de afianzar su psicopática dominación se les escapa de las manos: “¿Dónde estuvo el error de cálculo?” se increpan unos a otras… “¿Quién es el traidor?” Elocuente silencio el de los medios de comunicación, los pobres que no saben ya a qué carta quedarse.

Allí donde la civilización y la racionalidad había construido el más injusto e irracional de los mundos posibles, algo –tan sutil como irrefrenable- ha cambiado en el corazón de los seres humanos que se fingían dormidos. Esa red de redes que no se atreven a cortar se les ha enredado en el cuello y –cual tiro por la culata- les está asfixiando el “negocio”. No pueden creer con sus ojos como día a día se desmorona el tumor social de la autoimportancia.

Allí donde ellos apostaron por la servidumbre, se han encontrado una “humildad” contra la que no saben combatir. No pueden reintegrar en la “matrix” una disidencia que reniega del axioma dicotómico de la dualidad. Tras el umbral del invierno la oscuridad se revela luminosa, dejándonos entrever el magnífico paisaje que oculta el escenario de la niebla. Kalipso, la veladora, rabia que rabia, de vernos recuperar la soberanía ontológica. Ay, los mayas, los mayas… comienza la batalla por control de lo real.
 
 
 
 

lunes, 17 de diciembre de 2012

Gog y Magog


“La pobreza, la ruina, el robo y el saqueo,
los asesinatos, la destrucción…
dependen también de ti.”
(Zohar, Tikkuntnim, Tikkun 30).

 

 

Hay una guerra que acontece en el interior de cada ser humano, origen de las guerras y asesinatos que después tienen lugar en el exterior. Una guerra entre la interioridad y la exterioridad de nuestros deseos, librada entre nuestro corazón y nuestra mente.

 
Cada uno habrá de elegir bando dentro, antes de elegirlo fuera. La más noble acción, el peor y más abominable de los crímenes. Todo sucede antes en nuestro interior. No pelean las ramas allí donde se abrazan en lo oculto las raíces.

 
Corrígete, y corregirás el mundo. Sin tu corrección, nada será hecho. No habrá redención posible si falta la tuya. Todo se perderá. Actuar en ti, sólo está en tus manos, de ti depende. No puedes ignorarlo, no puedes renunciar, Jonás. De eludir tu propio deber ¿a quién vas a culpar? Tu verdadero cambio lo cambiará todo de forma instantánea. Despierta. Despierta. Despierta.
 
 
 
 

domingo, 16 de diciembre de 2012

'Abd al-Quddûs

“Frente a la falsedad de lo que pensamos
cabe la certeza de lo que sabemos.”
(Oskar Heinroth)

 

 
 

Cuando te enfrentas a cualquier decisión, por nimia que sea (si es posible considerar nimia una decisión), aquella que habrá que delimitar la senda bajo la que se diseñará nuestro futuro más próximo (el de cada decisor o decisora) en tiempo y espacio, parece obligado plantearse como marco de referencia la pregunta de ¿cuánto tiempo más existirá el mundo?

 
Hete aquí, que me veo compelido a publicar (decisión que tomo bajo mi responsabilidad) las notas garabateadas por el maligno hace varios milenios, y que sirvieron de guión directriz de la arquitectura de su plan para terminar con su peor enemigo: el envidiado ser humano…

 
“1.- Favorecer el hacinamiento en espacios reducidos que desaten la agresividad, la desconfianza y el recelo mutuo.

2.- Apartarlo de la belleza del medio natural, para facilitar así el olvido de su Creador.

3.- Fomentar una interminable carrera tecnológica de competencia contra sí mismo.

4.- Propiciar un anestesiamiento emocional, la intolerancia a cualquier forma de sufrimiento o esfuerzo no placentero, alimentar el tedio vital.

5.- Dependencia.

6.- Alimentar la desconfianza intergeneracional, fracturar la cohesión familiar, alejar a los padres y madres de sus hijos.

7.- Crear “normalidad” y “modas” bajo control, a gran escala.

8.- Alimentar la inteligencia en el desarrollo de tecnología auto-destructora de esta repulsiva y malcriada especie.

Procedimiento básico: condicionamiento. (¡Manos a la obra!)”

 
Un esquema sencillo pero potente, a juzgar por los resultados. ¿Sería capaz el lector/a, por su propios medios y a tenor del plan orquestado, de auto-descondicionarse? No queda mucho tiempo, ya que el maligno ha incluido en el punto 8 de su “plan” la genética. Decidas colaborar o no con el Plan (allá tú), feliz Navidad...