lunes, 25 de febrero de 2013

Astronomía electiva


“Los asuntos trashumamos son demasiado importantes
como para dejarlos en manos exclusivas
de teólogos o sacerdotes.”
(Jean-Baptiste Morin, Astrología Gallica XXI, 1)

 

 

No hay mejor modo de agraviar al azar, que, utilizando dados marcados, elegir con tino (a sabiendas) el mejor o peor momento para hacer, mantener o destruir “cualquier cosa”. Y, sobre todo, tratar de que nadie, ni siquiera amigos que pudieran resultar tornadizos, se halle en conocimiento del tal ardid. Nada tan práctico como mover a “voluntad” los astros, ya sea a fuerza de “óscares”, alfombras rojas o purpurados cónclaves.


La rapidez en el actuar no resulta una cuestión menos baladí. ¡No se imaginan lo rápido que transcurre el momento! Sabia decisión, pues, la de saber esperar cuanto sea menester en lo secundario y actuar sin la menor dilación en lo esencial. El universo vibra desde ti.



Dificil de creer


“Lee a todos, escucha a todos,
pero no creas nada que no hayas
comprobado antes por ti mismo.”
(Bill Cooper, Behind a pale horse)
 


 
 
Una “voluntad” que quiera permanecer oculta, escondida, para manejar, desde dentro, la sociedad “exterior”, deberá garantizarse el secreto de sus intenciones y procedimientos bajo un resorte ciertamente más sólido que el de un “frágil juramento”. Su eficacia real únicamente estará verdaderamente garantizada por su absoluta independencia de lenguas, paradigmas científicos, dispositivos tecnológicos, gobiernos, ejércitos, religiones, obediencias, alianzas de capitales o debilidades humanas, esto es, su completo desarraigo ético o regulativo. ¿Es posible encontrar algo así?

 
Maestros de la guerrilla, su discreción les obliga a infiltrarse, en lugar de invadir; en aparentar transparencia donde sólo hay amañamiento; en “orientar la elección” como mal menor frente a la extorsión descarada. Sus recursos humanos, materiales y energéticos no pueden depender nunca de la voluntad ni disponibilidad de terceros, a los que se verían necesariamente sometidos. Son independientes, libres, eficaces, invisibles, intraicionables, sabios: dioses.

 
Sólo hay un modo de atravesar el férreo nudo que impide alcanzar la central de tan selecto club: cooptación.


sábado, 23 de febrero de 2013

Corazón aprendiz


“Lo que está aquí, está en otra parte.
Lo que no está aquí,
no está en parte alguna.”
(Visvarâra-Tantra)
 
“No existe nombre o forma
capaz de poner coto
a la perfecta Bienaventuranza.”
(Muhammad Dara Shikoh, Risala-i-haq-numa)

 

 
 

Reducir lo espiritual a lo fisiológico (y no digamos ya a lo físico), más que un error, es una traición tan peligrosa como tratar de reducir la consciencia a los límites del encéfalo. Decía mi maestro y padrino que día si, día también, podemos tropezarnos por la calle con algún aspirante sincero a la Suprema Sabiduría que, bien quizá como mendigo o funcionario, quizá como banquero o político, académico o indignado, quedó atrapado en las trampas psíquicas de la escala. Por lo general, la gente necesita varias vidas para conseguir lo que a los mejores les lleva años y, sólo en casos muy excepcionales, meses.

 
También por lo general (aunque no siempre) las cosas se disuelven en la fuente en la cual se originan y a tal fin disolutorio obedecen. El mantenimiento ha de entenderse, pues, como un proceso meramente transitorio, en el que afincarse resulta perverso, satánico o, si se prefiere, anti natural. Ello es válido para personas, corporaciones, imperios, dioses e incluso ¿por qué no? también para universos. Tránsito real de la forma tras la consciente posibilidad.
 

Que no hay poder sin dueño, ni dueño sin poder, ¿verdad, padrino?



jueves, 21 de febrero de 2013

¿Sacrificio o experimento?


“¿Quieres hacer reír a Dios?
Cuéntale tus planes.”
(Tradicional bantú)

 
“Oscuro, bien oscuro,
para que todos atiendan;
claro como el agua, claro
para que nadie comprenda.”
(Antonio Machado)

 

 
¿Es simulable el poder? La primavera poética, entrega dócil aquellos dorados frutos que ufano teje el inframundo y guardan así su íntimo perfume. La naturaleza no se entretiene, sabedora de que la más mínima distracción puede llevar, en un solo instante,  al traste su costoso experimento. Dada su natural imperceptibilidad, ¿qué sería de los dioses sin la paciencia?

 
Más allá de la onírica condensación de formas y significados, to whom it may concern…


Lamento por Ur


“No puede mi ciudad ser arrojada al oprobio,
ser así (con vileza) devastada.”
(Ningal, Génesis 11, 28)
 
“Con la docilidad del metal en el molde,
la sangre rebosa los socavones.
Los cuerpos se disuelven como grasa al sol.”
(Peter G. Tsouras)

 

 

 

A modo de escarmiento, la destructiva tormenta de Enlil, oculto artífice del clima, arrasó y sumió en fantasmagóricos escombros a la antaño orgullosa gran ciudad, sin que las lágrimas de Ningal lograsen conmover siquiera un ápice los cálculos de la asamblea. Huidos y dispersados en tropel los dioses, aborregados y cobardes, dejaron a merced de los vencedores el tesoro del templo, profanado ya en botín de reparto, y entre ellos estaba Taré, padre de Abraham.

 
Los cadáveres hacinados, inertes en las cunetas, reseco festín de los cuervos, olvidaron que, dentro de la órbita de la insignificancia, caben despechadas “furcias hiperactivas” que humean discordia. Pocos errores tan graves como el de menospreciarlas. Ares es testigo.
 
 
 
 

La promesa del Kauzar


“La meditación posibilita el trato
con la fuente de la enfermedad,
haciendo posible la cura”.
(Hisham Kabbani, Vademecun)
 
“El médico entretiene al paciente,
mientras la propia vida le cura”.
(Paracelso)

 

 

En la espiral del dolor, que no es otra cosa quizá que nuestra necia resistencia al natural devenir, se encuentra la gradiente física, emocional, mental y espiritual, estas tres últimas, comúnmente identificadas bajo la etiqueta de “sufrimiento”.

 

Basta pues con alinear nuestro focos energéticos (lata’if, chakras, seffirot) en conciencia, desde la misma corriente del ser, recordando que nuestra propia vida (préstamo), por más que nos distraiga la analgesia de la inconsciencia, no es sino una prolongada enfermedad con muy mal pronóstico.



martes, 19 de febrero de 2013

Encadenadora cadena encadenada

"No puede ser... esa mujer es buena.
No puede ser una mujer malvada.
En su mirar, como una luz singular,
he visto que esa mujer es una desventurada."
(Federico Romero Sarachaga y Guillermo Fernández-Shaw,
libretistas de la Tabernera del Puerto)
 

 

 
Las sirenas, son representados como hermosos seres híbridos, vinculados con aquellas malas pasadas que suelen jugar las emociones mal dirigidas, cuando se atraviesa al Otro Mundo. La musicalidad de su susurrante susurro silvante posee unas innegables cualidades atractivas e hinópticas.
 
No conviene acceder ni al Hades ni a la Isla de los Bienaventurados por su engañoso intermedio, siendo recomendable delegar dicha función a figuras más especializadas en el "tránsito afable", tales como Hermes Psicopompo o el mismo Orfeo.
 
La mitología moderna ha dulcificado perversamente su imagen cautelar, aunque su riesgo original aún resulta reconocible en algunas figuras sustitutorias en las que, como ocurre con Úrsula, se gesta el cóctel seductor que, aunando peligro y belleza, suele utilizarse en todo afán manipulador.
 
La editorial QyDado, es su intento de dar a conocer el talento de escritores bien alejados del circuito comercial, ha reeditado la obra "Cantos de Sirena", que recopila gran parte del blog predecesor del actual. Todos aquellos seguidores interesados en disfrutar de la obra a todo color, de forma totalmente gratuita, pueden hacerlo pulsando sobre la imagen de la portada. Como suele ser habitual, confiamos en que este nuevo esfuerzo sea de su agrado.