jueves, 28 de febrero de 2013

Simpática ascesis

"La calidad de la obra resulta proporcional
a la calidad (intrínseca y colaborativa)
de los obreros intervinientes."
(Aristóteles, Política)

"La excelencia (virtud) no es tanto 
fruto de un acto
como de un hábito."
(Aristóteles, Política)




Independientemente de su virulencia y cuantía, las manifestaciones populares que reivindican intereses particulares y prebendas sectoriales, sólo sirven al mejor reforzamiento y consolidación del actual sistema opresivo que, a tal fin, las controla, tolera (y en secreto promueve). Cualquier propuesta soberanista o emancipadora (auto-liberadora) que pretenda expresarse en público, sin ser inmediatamente desacreditada o ridiculizada, debe sustentarse en un sólido (aristotélico) entramado argumental, si pretende socavar el dogma actual del egocentrismo que promueve (impone) la autoridad del capital sobre el Estado.

La auto-liberación ha de establecerse así primero en lo intelectual (volitivo, ético y estético), en cuanto ascesis (esfuerzo), pero, sobre todo en lo convivencial (praxis de lo anterior), en cuanto a servicio desinteresado, esto es, interesado en el bien común: soberanía grupal (cáritas).





Lo que siempre ha permitido al sistema (injusto de dominación) prescindir de lo obsoleto (ideas, formas, instituciones, personas...) e incorporar aquello nuevo que le sea menester, para continuar mimetizándose conforme al signo de los tiempos y perpetuarse bajo el disfraz de un renovado (revolucionario, innovador, tecnológico) aggiornamento ha sido la gran calidad de los altos funcionarios que discretamente se agazapan en la sombra, trazando agendas y argumentarios con los que entontecer y apaciguar a la infantilizada plebe.

No resulta posible acabar con el enemigo sino mimetizándose en su propio terreno. La virtud heroica requiere de un intenso y prologado combate interior, donde la verdad que somos se defiende en tanto y cuanto se oculta bajo una máscara profana. Cualquier combate exterior (por pacífico y cívico que sea) es útil a la causa que se combate. La historia oficial y esotérica desborda en propedéuticos ejemplos que no conviene recordar, "hn to pan"...




Diathésima cathedra


“Petrus romanus,
qui pascet oves in multis tribulationibus,
quibus transactis civitas septicollis diruetur
et ludex tremendus iudicabit populum suum.
Finis.”
(Malaquías de Armagh)


“Nec necesse habetis ut aliquis doceat vos,
unctio eius docet vos de ómnibus”
(I Juan 2, 27)




Toda institución jerarquizada se caracteriza por un antes y un después operativo, que, para evitar frecuentes confusiones (usurpaciones), ha de ir acompañado de distinciones, símbolos y prebendas que garanticen el “natural” curso de honores.


El emeritazgo permite así seguir gozando de todos los previos privilegios pero sin responsabilidad, por eso es el más alto rango de cualquier escalafón, pues proporciona una cualidad cuasi divina, acorde a la cantidad del caudal que continua siendo convenientemente usurpada, otorgando a la persona afortunada una muy deseable venerabilidad que ya no requiere rendir "abajo" ninguna clase de cuentos y cuentas. Pero ¿y arriba? ¿Reconoce el ministerio petrino alguna clase de Magisterio?


Hay una plaza vacante en la “Construcción Suma de Puentes” entre aquellos mundos trashumanos y el nuestro. Urge, pues, su ocupación inmediata, a fin de que se restablezca el comercio y fluya la “especie”. En lo posible, absténganse cotidianos simuladores y asiduos farsantes.




lunes, 25 de febrero de 2013

Primaveral distracción


“Cambiaremos así la noción autónoma de espíritu
por otra, algo más dócil, como la de fuerza.”
(Jeova Sanctus Unus, Index Chemicus)

 

 
 
Cuando una estrella colapsa, por acción masiva de la gravedad, implosiona a través de su propio agujero negro, surgiendo en el reverso de otro universo. Queda a la especulación dirimir si Romeo y Julieta, encontraron escenarios montesco-capuléticamente escindidos al otro lado, en los que medir la seriedad, fuerza y persistencia de su inmortal amor, Platón mediante.
 
 
 

Astronomía electiva


“Los asuntos trashumamos son demasiado importantes
como para dejarlos en manos exclusivas
de teólogos o sacerdotes.”
(Jean-Baptiste Morin, Astrología Gallica XXI, 1)

 

 

No hay mejor modo de agraviar al azar, que, utilizando dados marcados, elegir con tino (a sabiendas) el mejor o peor momento para hacer, mantener o destruir “cualquier cosa”. Y, sobre todo, tratar de que nadie, ni siquiera amigos que pudieran resultar tornadizos, se halle en conocimiento del tal ardid. Nada tan práctico como mover a “voluntad” los astros, ya sea a fuerza de “óscares”, alfombras rojas o purpurados cónclaves.


La rapidez en el actuar no resulta una cuestión menos baladí. ¡No se imaginan lo rápido que transcurre el momento! Sabia decisión, pues, la de saber esperar cuanto sea menester en lo secundario y actuar sin la menor dilación en lo esencial. El universo vibra desde ti.



Dificil de creer


“Lee a todos, escucha a todos,
pero no creas nada que no hayas
comprobado antes por ti mismo.”
(Bill Cooper, Behind a pale horse)
 


 
 
Una “voluntad” que quiera permanecer oculta, escondida, para manejar, desde dentro, la sociedad “exterior”, deberá garantizarse el secreto de sus intenciones y procedimientos bajo un resorte ciertamente más sólido que el de un “frágil juramento”. Su eficacia real únicamente estará verdaderamente garantizada por su absoluta independencia de lenguas, paradigmas científicos, dispositivos tecnológicos, gobiernos, ejércitos, religiones, obediencias, alianzas de capitales o debilidades humanas, esto es, su completo desarraigo ético o regulativo. ¿Es posible encontrar algo así?

 
Maestros de la guerrilla, su discreción les obliga a infiltrarse, en lugar de invadir; en aparentar transparencia donde sólo hay amañamiento; en “orientar la elección” como mal menor frente a la extorsión descarada. Sus recursos humanos, materiales y energéticos no pueden depender nunca de la voluntad ni disponibilidad de terceros, a los que se verían necesariamente sometidos. Son independientes, libres, eficaces, invisibles, intraicionables, sabios: dioses.

 
Sólo hay un modo de atravesar el férreo nudo que impide alcanzar la central de tan selecto club: cooptación.


sábado, 23 de febrero de 2013

Corazón aprendiz


“Lo que está aquí, está en otra parte.
Lo que no está aquí,
no está en parte alguna.”
(Visvarâra-Tantra)
 
“No existe nombre o forma
capaz de poner coto
a la perfecta Bienaventuranza.”
(Muhammad Dara Shikoh, Risala-i-haq-numa)

 

 
 

Reducir lo espiritual a lo fisiológico (y no digamos ya a lo físico), más que un error, es una traición tan peligrosa como tratar de reducir la consciencia a los límites del encéfalo. Decía mi maestro y padrino que día si, día también, podemos tropezarnos por la calle con algún aspirante sincero a la Suprema Sabiduría que, bien quizá como mendigo o funcionario, quizá como banquero o político, académico o indignado, quedó atrapado en las trampas psíquicas de la escala. Por lo general, la gente necesita varias vidas para conseguir lo que a los mejores les lleva años y, sólo en casos muy excepcionales, meses.

 
También por lo general (aunque no siempre) las cosas se disuelven en la fuente en la cual se originan y a tal fin disolutorio obedecen. El mantenimiento ha de entenderse, pues, como un proceso meramente transitorio, en el que afincarse resulta perverso, satánico o, si se prefiere, anti natural. Ello es válido para personas, corporaciones, imperios, dioses e incluso ¿por qué no? también para universos. Tránsito real de la forma tras la consciente posibilidad.
 

Que no hay poder sin dueño, ni dueño sin poder, ¿verdad, padrino?



jueves, 21 de febrero de 2013

¿Sacrificio o experimento?


“¿Quieres hacer reír a Dios?
Cuéntale tus planes.”
(Tradicional bantú)

 
“Oscuro, bien oscuro,
para que todos atiendan;
claro como el agua, claro
para que nadie comprenda.”
(Antonio Machado)

 

 
¿Es simulable el poder? La primavera poética, entrega dócil aquellos dorados frutos que ufano teje el inframundo y guardan así su íntimo perfume. La naturaleza no se entretiene, sabedora de que la más mínima distracción puede llevar, en un solo instante,  al traste su costoso experimento. Dada su natural imperceptibilidad, ¿qué sería de los dioses sin la paciencia?

 
Más allá de la onírica condensación de formas y significados, to whom it may concern…