sábado, 29 de junio de 2013

Pardesh

“No odiéis ni deseéis nada:
éste no es vuestro mundo, extranjeros.”
(Basilides)




La brutal maniobra distractora que asedia por doquier el corazón humano con un sinfín de aterradores miedos y la promesa de los más variopintos placeres, no ha sido capaz empero de lograr acallar, allende milenios y siglos, el estremecimiento metafísico que, de cuando en cuando, sacude misteriosa e ineludiblemente el alma de ciertos seres humanos. Allí donde y cuando el Espíritu sopla, caprichoso, nada ni nadie puede acallar su llamada, poderosa fuerza dinamizadora de aquello que es, por encima del afán de tronos, potestades y dominaciones, esencialmente humano: la fascinación de la carne y la sangre por lo sagrado.


Espíritu, siempre tan libre y liberador que, gracias a Dios, se resiste y resistirá a ser monopolizado por ninguna de las cientos de miles de religiones curiales u obediencias pasadas, presentes y aquellas otras que aún nos están por sobrevenir. Experiencia transhumana plena y gratuita que, venciendo cualquier tipo de abusos, cercos, límites, métodos, esquemas, banderas, barreras, leyes y fronteras neo-inquisitoriales, aún nos refina, cualifica y hermana en el más puro conocimiento de la verdad. Pese a quien pese (dioses), caiga quien caiga (tronos, torres y autoengaños), eterno paráclito y creador, ven (si quieres, claro) e infunde en nuestra alma permanente virtud.




martes, 25 de junio de 2013

Testigo ecuánime

“En realidad, no miramos al abismo.
Somos mirados por él.”
(Friedrich Nietzsche)

“Aquel que mira hacia afuera, sueña.
“Sólo quien mira hacia adentro, despierta.”
(Carl Gustav Jung)




Todo conocimiento proviene de la caverna de los sueños, y desde allí regresa para poner en marcha la espiral de la vida. Cuando uno atestigua y acepta de manera incondicional todo lo que es, abre su corazón a los cambios de un mundo en constante danza, vive en plenitud. Más allá del placer y el dolor, el gozo surge siempre de la calma. La hierogamia, sagrada unión con lo divino, acontece de un modo misterioso en el corazón, allí donde se reconcilian en simultaneidad la penetración de la espiral masculina en la espiral de la vida y la entrega femenina al cambio.


El pensamiento se obstina de manera recursiva en obstruir ese natural proceso, creando artificialmente la interferencia ilusoria de separación. Aquello que resistes, persiste. Quizá te sirva como atisbo de respuesta el saber que todas las preguntas pasadas, presentes y futuras fueron, son y serán creadas por la mente egoica. Sigue dándole vueltas. Quizá pensando más y más sobre ello, encuentres al fin el modo definitivo de dejar de pensar. Busca con denuedo la manera de abandonar definitivamente tu búsqueda. O quizás, mejor aún, déjate encontrar por la certera respuesta.



domingo, 23 de junio de 2013

Alcanzar la caza

“(Debe) Ser.”
(Parménides)

“(Necesariamente) Deviene.”
(Heráclito)




Modalidades de una misma substancia, no somos. Inmutable impermanencia de formas que se suceden, allí donde el camino parece ausente es donde se encuentra el verdadero camino. Bajo la estruendosa superficie del conflicto, se oculta placida y armoniosa la coincidencia. Así, el sueño eterno de lo real se desvanece tan pronto como se crea. 

Deconstrucción deconstruida. Atisbo inmortal, intelección, emoción y acción impersonal. Natural comprensión, natural compasión. Atención, sin intención. Ahora y siempre, in paradiso. Alcanzar la caza, bienaventuranza, gozar ya sin miedo. Sin miedo... 

Sin miedo.



Samsara

“Acabaremos erosionando cada soberanía nacional,
pieza a pieza, de abajo arriba, agitando a las clases medias-bajas,
generando todo tipo de revueltas y confusión general (primaveras).”
(Richard Newton Gardner, Largo camino al nuevo orden 1974)

“No hay dos.”
(Plotino, Sexta Enéada IX, 10)




La experiencia de la no-dualidad entre el observador y lo observado posee, para quién ha tenido la fortuna de participar de ella, una mayor nitidez y realidad, que la conciencia de dualidad, mucho más de andar por casa. Así, quien no se distrae ni entretiene en la inagotable caterva de agitamientos y conflictos, aparentemente externos, se sabe uno con ellos: absolutamente inmerso, participa así de lo real. Ello también incluye las burlas y ataques que produce/recibe. Una vez más, redundamos en el aserto explícito, no le des más vueltas, mal que te pese: “Eso eres tú”.



sábado, 22 de junio de 2013

Inevitable imposibilidad

“La probabilidad misma de la vida en el universo
es una imposibilidad teórica”.
(Nima Arkani-Hamed)




Por más que nos guste paladear la idea de que la totalidad de nuestro universo, incluidos cada uno de nosotros, es armónico, no cabe desestimar en modo alguno el que ciertas leyes actúen con personalidad propia, de forma arbitraria, esto es, caótica. De lo cuál se deduce, con las armas de la “física actual” que nuestro universo es una hermosa anomalía, una suerte de aberración imposible, al menos en teoría. Por mor de defender la verdad, Higgs nos ha metido en un buen lío. Con lo bien que estábamos, tan confortablemente equivocados, confiando en Telepizza y en lo de que dichoso “el secreto está en la masa”.



viernes, 21 de junio de 2013

Onírica noche estival

“If we shadows have offended,
think but this, an all is mended,
that you have but slumber’d here
while these visions did appear.”
(Puck)




Fuera aparte que este día sea el contrapunto anímico del más triste del año (21 de enero), el periodo comprendido entre el 21 y 24 de junio aparece intrínsecamente ligado a la presencia de fogatas purificadoras que multipliquen la predominancia solar que caracteriza estos días: resulta duro asumir que hasta los astros, en el surco de crecimiento y decrecimiento aparente sobre el horizonte, tienen también sus límites.

Todo cuanto nos ocurre en la noche, incluso velar y estar despiertos, incluso soñar, sucede siempre como en un sueño. ¿Soñamos que soñamos? ¿Es quizá, el de los muertos, un sueño permanente en el que, ignorantes de su condición, sueñan vivir un sueño? ¿Qué puertas abre misteriosa la noche –y su sueño- y hacia dónde nos conduce el atravesar al otro lado de su onírico espejo?




Adentrarse en el conocimiento del mundo porvenir y en la dimensión mágica (líquida) de la realidad, reducir la incertidumbre del propio destino, abrir sin permiso el apolíneo oráculo, no es algo que debiera quedar, en modo alguno, impune. Hay mieles que nunca se deberían probar de manera gratuita, pues la dulce colaboración de abejas y rosas sólo se hayan al alcance del pecunio divino. Aún faltan cuatro días, cuatro. Tan solo un filtro o hechizo elaborado con pericia, será capaz de burlar los implacables designios del emperador, antes de que se cierre definitivamente la misteriosa puerta.


Si, por un casual, se encuentran con Hipólita y Teseo, con Oberón y Titania y, no digamos, con el travieso Puck, no digan nada, no cuenten nada. Cierra los párpados, para poder ungirlos con un beso; cierra tus ojos, para mejor abrir tu mirada a un mundo infinito. Esta vez, pese a quien pese, la vencedora será la noche… Feliz, alegre y bullicioso solsticio.




miércoles, 19 de junio de 2013

Delirio disidente

“El deseo prometeico de suplantar a Dios
es totalmente inherente al ser humano.”
(Jean Paul Sartre)




En mayor o menor grado, todo ser humano siente un cierto grado de fascinación hacia el sistema operativo en el que se haya inscrito y del que él/ella mismo/a forma parte reguladora. Su esencia creadora le insta a observar un orden que, por natural, presume divino, mediante un distanciamiento reflexivo que le permita (la posibilidad) de hackear al mismo Dios. Tratar de adueñarse así de su propio misterio, reconstruir su propio código, ampliar los límites del tiempo (inmortalidad), del espacio (ubicuidad) y del sentido (autoconocimiento). Cumplir el ansiado deseo de la auto-re-programación divina en nosotros, que termine por burlar el abismo de la disolución a la que necesariamente parecemos abocados como creaturas. Volver a la usurpada condición paradisiaca a golpe de tecnología (fisio, bió, info). Dios debe haber dejado las contraseñas de acceso a sus secretos por alguna parte.




Poco a poco hemos ido empleando el tiempo que hurtábamos a sudar el pan, a encontrar el modo de que (primero) lo suden otros por nosotros y (segundo) que lo suden las máquinas, suplantando la “condena natural” por la “liberación técnica”. Hemos suplantado, orgullosos, al tecnócrata máximo, el supremo artífice del universo. Hemos desvelado la trama y urdimbre que celosamente protegía el demiurgo en su afán por garantizar nuestro dócil (sudoroso) sometimiento a la supervivencia. Ello explica la proliferación de puestos de mercadillo que gritan a los cuatro vientos “compro y vendo oro”. La pericia alquímica se adquiere en talleres de fin de semana. En cada pequeño gesto, creamos –doméstico y cotidiano big-bang- de nuevo el universo, una y otra vez, el universo. Bien mirado, prodigiosos poderes se ocultan en la eternamente tuneada soberbia de la manzana.