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sábado, 19 de octubre de 2024
Arrepentirse
"Independientemente de la edad, los arrepentidos terminales han
coincidido al expresar que sienten haberse concentrado demasiado en el futuro, perdiendo
el contacto con el presente. Así pues, lleva una dieta equilibrada, haz
ejercicio con regularidad y evita cosas como fumar y las actividades de alto
riesgo. Pero reflexionar sobre la mortalidad debería estar también en la
lista, dado nos permite vivir mejor cada día, con más sentido y propósito en
nuestras vidas. Así, es recomendable reflexionar sobre nuestra caducidad. Recuerda
que tu tiempo es limitado e impredecible, y hazte de forma periódica estas
preguntas: ¿Cómo quiero usar mí tiempo? ¿Qué es lo que más importa en la
vida?"
lunes, 30 de octubre de 2023
Pereza Espiritual
"Intrínsecamente vivo, dinámico, misterioso e inductivo, cada símbolo constituye un cosmos pues contendría todos los significados. El símbolo sería el lugar de encuentro de distintos mundos y disciplinas, desde los más eruditos hasta los más eclécticos. El símbolo como lugar universal va más allá de una cultura, su lenguaje se entiende en todo el mundo, es accesible a todos los seres humanos, por eso a veces se ha comparado a los restos de una lengua original que se habría perdido con la destrucción de la Torre de Babel. Este es uno de los mitos que se repite en varias culturas. La lengua original, además, estaría compuesta por palabras verdaderas, es decir por palabras divinas y esto es lo que le da una dimensión espiritual. En la actualidad podría decirse que el símbolo es una manifestación subversiva y perturbadora de lo divino..."
sábado, 11 de febrero de 2023
Destino Elegido
"En nuestra época, la noción de experiencia dispone de una
alta estima. Por todos lados se nos ofrece la posibilidad de vivir experiencias
únicas, irrepetibles. Se nos insta también a aprovechar cada oportunidad que se
nos presenta, a no perder ni un minuto en la duda o la ponderación, a hacerlo
porque solo se vive una vez. La idea podría ser familiar, aceptable, de no ser
por esa cualidad casi obligatoria que la acompaña, ese ritmo vertiginoso con el
que parece imponerse y por el cual dichas experiencias se viven menos como
hechos con un sentido específico en nuestra vida y más como una especie de
suma, una acumulación en el sentido lucrativo del término: absurda, que se
ejerce únicamente por la acción en sí o porque se encuentra disponible en el
mundo en que vivimos, como mercancía disponible, previo correspondiente pago, en
un infinito anaquel de últimas novedades…"
martes, 16 de febrero de 2021
Vivir, hasta morir...
La
nueva normalidad, instaurada como respuesta a la pandemia, priva nuestra
existencia del sentido, convirtiéndola en una vida
extraña que se prolonga y que no nos permite ni vivir en paz ni morir
rápidamente. La protección budista ante el dolor y el sufrimiento paradójicamente nos
mortifica, nos termina excluyendo de la propia vida. No importa
cuánto tiempo vivas, al final morirás: y hasta que finalmente mueras, tienes
que vivir. Nuestra vida es una decisión, una
obligación activa.
En el permanente balanceo entre depresión y animación del mundo
confinado, habremos de vivir atentamente, esto es, con la máxima intensidad. Quizá
la única receta de resistir la pandemia es continuar viviendo como siempre.
domingo, 10 de febrero de 2013
Máscara y ceniza
"Con ese amor
entrarás en el Jardín."
(Muhammad)
Lejos de lo que el común suele
pensar, el Carnaval, vivido en serio, resulta una experiencia brutal y aniquiladora
que nos conduce a los límites de lo humano: el desenmascaramiento que descubre
bajo el oropel de la máscara, la esencial ceniza. Es necesario tener la
valentía de desprenderse de la máscara para deshacer los nudos que nos impiden
reanudar el camino de regreso y, desde el estremecimiento, desleír la aparente
solidez de las certezas sobre las que un día fingimos habernos edificado,
destruir los andamios que otorgaban consistencia a la nada, denunciar la
desnudez del emperador, caerse del guindo…
El desenmascaramiento precede a la Verdad. Es un cambio radical en el que cada uno descubre que no puede seguir mintiéndose bajo una vida disfraz, que se hace obligatoria la necesidad de desapego al actuar, de mostrarse verdaderamente sinceros, ya sin miedo al precio, desde nuestra rectitud de intención.
Aprender a caminar entre los escombros y las ruinas de lo que creímos haber sido, sin dioses que resistan permanecer en el sancta sanctórum, desvalijada la cámara del tesoro, profanadas las heroicas tumbas: fértil polvo, sabia ceniza, serán todo el sustento de tu renacida gloria.
miércoles, 30 de enero de 2013
Trampa divina
“Partí así en pos del Templo
llevando por báculo la entrega,
el esfuerzo por lecho y la certeza por todo alimento.”
(Ibn Arabí, Futuhât 367)
Todo proceso de ascenso conlleva un necesario desprendimiento de lastre en
el que el viajero abandona, así muriendo, sus ataduras, para alcanzar ese recóndito
lugar, equidistante de los límites del universo, que mora en su corazón, acompañado de
la más certera guía.
Allí donde la compasión tiene siempre
la primera y última palabra, no hay otro destino que la felicidad. Allí donde
hay espíritu, hay necesariamente vida. Sólo se debe confiar en el sabor de la
propia experiencia, espejo divino que nada excluye desde la posibilidad
infinita de lo real.
El más portentoso de los viajes no transcurre sino en el corazón del
viajero, en cuyo sereno silencio se deja Dios atrapar, en reposo enamorado, para
allí morar. Es entonces cuando al fin descubres que con la ansiada llegada, no
termina la aventura, apenas se ha cubierto siquiera la mitad del extraordinario
viaje que todos, sin distinción, heredan.
domingo, 20 de enero de 2013
Bios eleutheria
"Shôji no naka no
yuki furishikiru."
(Santôka)
Más allá de las necesidades de nuestro soma hieron, tiene lugar una mirada curiosa e inquieta, que goza de llegar a la esencia de las cosas de una manera limpia y luminosamente, esto es, sin el artificio de las palabras.
Nuestro anhelo pretende desmontar suavemente los sólidos e intangibles muros con los que el ardid del lenguaje encarcela ahora sutilmente nuestra experiencia de lo sagrado, esto es, del mundo. Habremos de operar en esa delicada tarea lentamente, con suma atención y cuidado, para evitar así su posible colapso o ruina.
Paradógicamente, se requieren palabras para desvirtuar la perversidad que anida en la palabra vana, aquella que procura al alma, con el falso consuelo de miedos y esperanzas inalcanzables, el mortal olvido de sí. Un alma capaz de saborear la alegría y la tristeza, la serenidad y el dolor, la solidaridad y la dominación.
Modular nuestro aliento para sembrar y hacer crecer el horror, la mentira y la ignorancia sólo puede interesar a un mal demasiado frágil, toda vez que sabes (conoces en ti) su secreto. Para erradicar del alma el miedo a la Vida, para terminar con la resignación a deshumanizarse, para despertar en ella una libertad solidaria, tomo por última vez la palabra.
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