En estos días de irredentos desahucios, cada
día son menos los habitáculos cubiertos de techumbre de paja, iluminados al calor del candil, y a salvo de pulsos electromagnéticos. Cabañas desde las que asomarse al
cielo nocturno, en luna creciente, a contemplar la lluvia de hielo y rocas
pintando de luz y magia la constelación de Lira. El día 22 y 23 de abril será especialmente
generoso con lxs que perseveren y velen atentxs. El día 25, gloria en el cielo,
regresa la paz a la tierra e ilumina las almas. Silencio.
Estimado Abraham,que contenta estoy de que haya vuelto a este cantito magico!
ResponderEliminarYo sigo leyendo sus libros en el tiempo que me queda después del trabajo y que nunca es tanto cuanto quisiera.
Su escrito de hoy viene mucho a proposito de una conversación que he tenido y cuya conclusión es que nadie mira al cielo! Y cuando yo dije que yo lo miraba muy a menudo, que incluso hablaba con las estrellas y que ellas me murmuraban cosas bellas a través de su elocuente silencio, me miraron y me tacharon de loca. Que más me dá! Bendito el silencio que es maestro y bendito el universo que nos habla!
Por favor no vuelva a desaparecer! A unos pocos como yo nos hacen mucha falta sus sabias palabras!
Un abrazo,
Isabel