sábado, 29 de septiembre de 2012

Rumbo al horizonte

“Ofrecimos el compromiso de la razón y la volición
a los cielos, a la tierra y a las montañas:
pero rehusaron cargar con él por temor.
El hombre, en cambio, lo aceptó,
siempre propenso a ser sumamente malvado,
sumamente necio.”
(Qurân 33,72)
 
“Yo creo que los que callan, lo hacen por
el destacado papel que desempeñan junto al Sultán.
Lo mismo que los alfaquíes universitarios a sueldo
saben que, si hablaran libremente, sería así cesados.”
(Abû Sara a su maestro al-Balqini)
 
 
 
El límite del umbral diferencia dos ámbitos, al separarlos. Al mismo tiempo es el responsable de disolverla en su transparencia, mostrando así lo que no es sino una única realidad. Quizá por eso río y mar gozan de salazones distintas, siendo una misma agua.
 
La humana inmortalidad no pertenece al aspirante a ser humano por derecho propio, mero postulante cándido que habrá de ganársela mediante el concurso acertado de los propios pensamientos y acciones (palabra y gesto).
 
Al alma fortificada (aquella que ya no necesita la exigua protección un ego espacio-temporal que termina siendo cárcel) se le otorgará así la experiencia de la Unidad que está más allá de la muerte. Rumbo al horizonte, gozará su nihil obstat. Resucitar es disolver, no traspasar, el umbral. Joan Manuel Serrat, sabio maestro, se hizo eco de su “dificultad”.
 
 
 
 

Ruido negro


“Aferrado al bastión de su seguridad y de su simplonería,
el ignorante es enemigo natural de cuanto desconoce.
La ignorancia está tan unida al odio al sabio,
como la sabiduría al amor incondicional al que odia.
Tiene que ser así."
(Yahia ibn Al-Andalusí)

 

 
 

“Nos mienten, nos roban, nos pegan, nos manipulan: no nos representan.” Rezaba una lúcida pancarta en las manifestaciones previas a S. Miguel Arcángel. Pero ya es tarde. Quien acepta ser representado, pone su destino en manos del representador, maniatando así su libertad. Ese representante ya institucionalizado será quién decida qué es el orden, y tendrá derecho a arrojar los sables sobre quién lo importune o altere. Las causas, no me canso de repetirlo, siempre tienen “sus” efectos. Nadie va a consentir que le quiten la posibilidad de ejercer la violencia de modo legítimo, esto es, impunemente. Violencia que también les autoriza a escribir a su medida la historia. A diseñar la verdad de de los hechos, como en la conocida distopía de Orwell. Algunos creen que su desfachatez para tergiversar y apropiarse del silencio ajeno, con tal de apuntalar sus bastardos intereses, quedará impune. No se imaginan como amo a esos ignorantes. No se imaginan cuánto. Precisamente por todo lo que nos mienten, nos roban nos pegan y, sobre todo, nos manipulan. No puede ser de otro modo.
 
 
 
 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Arco Celeste


Tal y como os anunciamos, en un post anterior, todo aquel que esté interesado en cansar sus ojos leyendo esta obra, podrá hacerlo de un modo totalmente gratuito aquí mismo. Esperamos que os guste.
 
Os ofrecemos como aperitivo el texto que aparece en la contraportada y, de un modo enigmático, refiere las infulas e intenciones del autor:

"Esta obra pretende dar a conocer al público uno de los mayores misterios de la naturaleza, que hasta ahora (es una exageración) no había visto la luz: A su manera, el autor intenta explicar ¿por qué los dioses, cuando se olvidan de lo que son, se transforman en unos patéticos y amedrentados seres que piensan que, un día u otro, tarde o temprano, van a morir? La clave está en esa bebida que llaman Eau de Leteo. Es pues una obra, quizá, para el recuerdo."
 
 

Arrogancia divina

"Y no habrá más diluvios (al menos de aguas)
para destruir la carne. He dicho."
(Génesis 9, 15)
 
"VI VI VI es el valor romano para 6 6 6.com"
(Beato de Liébana, Comentarios al Apocalipsis)



 
Cuando los seres sub-humanos descubrieron que no había “nada” por encima de ellos, capaz de responsabilizarlos por su conducta (pensamientos y –sobre todo- las palabras y actos que de ellos se derivan) se dijeron así mismos, en un arrebato de júbilo: “¡Esto es Jauja! El primero… capador.” O lo que es lo mismo: “El primero crea la Ley… y con ello, el modo y la manera de hacer trampas que más le convenga y que menos se vea”. Nació así Occidente. El mito del hombre-lobo para el hombre-oveja, había pasado del mundo de la emanación sub-humana al reino de la cantidad.


Poco han tardado de convertirse aquel polvo desacralizado en pestilente lodo. El inconfundible hedor del paraíso se respira por doquier, tanto es así, que ya nos hemos acostumbrado. Nada tan normal como el propio interés y la necesidad de hacer coincidir al bien común con aquel. En caso de discrepancia, mejor que se fastidie el segundo… “por mi bien.” Así nos han vendido la moto de los ajustes y reformas necesarias, desde el profundo axioma económico de “Quien parte y reparte…” El primero –Princeps- ¡capador! Esto es, con autoridad suficiente para diseñar el sistema de cómo se llega a príncipe y, por supuesto, cómo NO. Y sobre todo, proteger “manu militari”, cueste lo que cueste, que no se desvirtúe el tinglado. Así fue como nació el próspero negocio del complejo industrial-militar desde Caín. Discreto, pero eficiente, siempre reforzado al amparo de la sombra. Esperando cualquier luz roja de alarma: cambiar lo que haga falta y sea necesario–incluso ejecuciones extrajudiciales- para que todo siga “como debe ser”, como “interesa a DIOS”. Las reglas bajo las que en modo alguno se puede dejar de jugar el obligatorio juego. La “divina” tragicomedia.


Tanto el colapso de la Unión Soviética ¿? como la consecución tecnológica de una Internet de alta velocidad –hoy cotidiana- supusieron una interesante singularidad. Una intensa luz roja. Desde ese momento quedaron para siempre vinculadas degradación y rentabilidad bajo eufemismos como deslocalización, globalización. Así, cuantos menos ingresos se concentren en la base –intentan ahora descubrir cuál es ese mínimo posible (aún no lo saben)- “más” será lo que fluirá a la cumbre. Milagros de las TIC (complejo industrial-militar). Lo innecesario –humans included- sencillamente sobra. Se matará a lo que no se muera por sí solo. Sobran fórmulas para hacerlo (complejo industrial-militar). Sólo hay un salvavidas: ¡consumir!, aunque sea como enfermo solvente. En río ha de fluir esta vez hacia las cumbres. No hay otra.

 
Desde que sabemos que Dios no existe, quién tiene las armas “puede” hacer las veces. Será un dios bien humano quien lidere el NUDO: nuevo universal diluvio obligatorio, con tal de encontrar algún Noé suficientemente dócil, capaz de proteger a las especies y los suyos. El arco iris está próximo, pero no llegará antes de que se desencadene una brutal tormenta. Estamos oyendo el susurro lejano del trueno y apenas se vislumbra algún que otro sutil y tímido resplandor. La tortura precede siempre al pacto. Un pacto bajo el miedo siempre sale rentable a quien tiene la capacidad divina de torturar. ¿Quién pedirá entonces responsabilidades a Dios? Ahora sí que vamos a saber hasta donde llega el verdadero terrorismo divino. Adonay Shebaot es ahora (y siempre) el nombre del complejo industrial-militar, deseando salir de las sombras y entrar en acción: eso sí, bajo las bendiciones de la “Patriot Act”, al servicio de la única causa divina posible. Primero el diluvio. Luego hablamos: “Non sine solis iris”.

 
No habrá paz en la tierra, hasta que se haya primero garantizado la gloria en las cumbres. ¿Alguna contra-oferta? Si quieren ver el Arco, no bastarán ya los paraguas… ¡preparen el Arca!, que desde el cielo tienen preparados “los arcos”… Internet y las TIC’s afines estuvieron, están y estarán (los satélites no se mojan) al servicio de la Bestia. Y ya casi nadie puede comprar ni vender –ni siquiera este humilde bloguero- sin ellas. ¿Reconocen el logotipo? ¿La marca? Ya viene Adonay Shebaot… lo anuncian las trompetas. ¿Alguien creé que se trata de una broma? Dios siempre gana sus guerras (y -se equivocó Montiesquieu-ya tiene a sus tribunales bien comprados).



martes, 25 de septiembre de 2012

Argos transmutado


“Ata con cuidado a esta blanca ternera
junto a un olivo de Nemea.”
(Hera a Argos Panóptes)
 
 
 
 
 
Los celos de Hera por Io/Isis, convertida en blanca ternera, no terminaron ni aún con la decapitación de Argos, su vigilante infinito, de la mano de un Hermes, seductor tan hábil como mortífero, encomendado por Zeus.
 
Argos perdió así la cabeza, más no su céntuple mirada, que quedó ya para siempre inmortalizada en la cola del pavo real. Épafo/Apis, fundador de la estirpe egipcia, hijo Zeus e Io/Isis, empero, no pudo ser salvado a tiempo de la voracidad de los malogrados Titanes, antes de ser puestos a buen recaudo por su fogoso padre.

Pasiones tan intensas como las de Zeus, siempre van aparejadas de unos celos tan furiosos como los de Hera. Amor y odio, siempre de la mano.

Argos Panoptes fracasó así en su último trabajo de vigilancia perseverante y ello le costó una vida de total y fiel entrega a su diosa, de lealtad y esfuerzos que, al fin y al cabo, resultaron necesarios para su sagrada transmutación en ave. La fuerza de su atención, quedó trocada en fuente de belleza. Es lo que siempre tienen las causas: efectos. Tal es la inexorable ley de la magia.



 
 

Nuevo lanzamiento editorial: ARCO CELESTE




En su labor de ofrecer a sus lectores mas asiduos continuas novedades en el ámbito del desvarío literario, la Editorial QyDado nos anuncia en primicia el lanzamiento de un nuevo libro que seguro hará las delicias de todos los que se atrevan a acercarse a sus páginas telemáticas.
 
Lleva por título: ARCO CELESTE. Pactando bajo el miedo. Como ya nos tiene acostumbrados, esta excéntrica editorial presenta el título en griego y con graves faltas de ortografía que esconden un profundo misterio. Nunca una errata intencional dió para tanto. Aunque no queremos desvelar su secreto al aspirante a lectora o lector. Habrá que esperar.
 
Os ofrecemos el aspecto de su portada y el extracto del índice de la obra, en rigurosa exclusiva para todos los amigo(as y seguidores/as de este blog. Gracias por vuestro apoyo y fidelidad. Os daremos cuenta de su inminente lanzamiento.
 
 


domingo, 23 de septiembre de 2012

Caravana invisible


“Algunos no llaman vida sino
 al disfrutar engañoso de cuanto acaba.”
(Qurân 3, 185)

 



 

A juzgar por las tozudas y arenosas apariencias, nadie diría que en pleno desierto interminable cabe posibilidad alguna de oasis. Los menos escépticos, aún otorgan alguna probabilidad a su espejismo. Sólo quién atravesó esta infinita tierra sin caminos y calmó su sed bebiendo de él, verdaderamente puede decir que sabe y lo conoce. Para el resto, sólo cabe caminar a duras penas entre la sequía y el letargo, año tras año. El peso de la carga, la soledad y el desánimo, así como las desavenencias que nos importunan, la sed y el calor, se acrecientan con los días.

 

La noche que nos devuelve intenso el cansancio, al mismo tiempo, nos abriga y reconforta. Su cielo estrellado, preludio infinito del sueño, nos recuerda nuestra obligada condición viajera, toda vez que se reanude un nuevo y agotador día, soñando imposibles oasis, cuando estemos por fin despiertos. Interminable desierto, inacabable caravana de sueños. En una árida tierra sin caminos, prosigue –viajero- tu espejismo de vida, un viaje sin nadie, sin rumbo, ya sin tiempo y hacia ninguna parte.




Amor y negocios

“Cuando tus palabras son amables crean confidencia.
Cuando tus pensamientos son amables crean altura.
Cuando tu dar es amable crea amor.”
(Lao Tsé)
 
“En efecto, se comienza por amar,
aunque el final del camino es invisible.
Dejas de pensar en el final,
toda vez que tuviste un inicio tan grato.”
(Faruq Farolzad)

 

 

 

Resulta imposible encontrar a Dios, si Él no te encuentra antes. Ceja en esforzarte en vano. Detente entre la danza de los mundos e irradia toda la belleza que encuentres a tu paso. No guardes ni retengas nada. La niebla otoñal saldrá a tu paso y te rodeará en un abrazo silente, mientras buscas donde podrán reposar tus huesos. Todas tus dudas y preguntas quedarán sin respuesta de un modo irremediable. Nada hay que puedas hacer o dejar de hacer. El Eterno ha tomado hace tiempo su imparable, irrevocable y definitiva resolución. Tiemblas escondido tras un ego incapaz de protegerte por más tiempo de la oscuridad. Tu vida es un permanente dar tumbos. Y lo sabes.

 

Da un paso más allá de ti. Basta un solo paso. Cuando uno lo ha aprendido todo –has leído bien, dice todo- y aún se siente insatisfecho, es hora de ponerse en el camino de un modo decidido  y echarse a andar. Al menos, esa es una forma de ver las cosas. Algo de cordura hay en esto de reconocerse irremediablemente loco. Desde luego, nadie duda de que el camino del amor es mucho más arduo e ingrato de recorrer que el de los negocios. En cualquier caso, eso no es culpa mía. No elegí ser traficante de palabras. Beber su vacío fue tu elección. Ahora estás perdido para siempre. Ya es algo definitivo. Te deseo, pues, buena suerte en tu mala suerte. ¡Se te acabaron las excusas! En este negocio, sobran todas las palabras.



El gusano de la duda


“No dudes:
tan sólo por la senda de la Verdad
te encontrarás.”
(Javad Nurbakhsh)

 




La experiencia del Amor a la Verdad es inmediata, no pasa por la distorsión del filtro Intelectual. A diario, el ser humano se haya dominado por los miedos y deseos de su ego, impulsos que le mantienen aparentemente alejado de la Armonía Natural, ocasionando primero sufrimiento, luego enfermedad.

 

Este delirio de separación, este engaño auto-construido, le incapacita para percibir lo real. Sólo la transmutación de estos miedos y deseos egocéntricos, devolverán la mirada correcta, la que percibe sin distorsión la Armonía Natural que gobierna lo real. Allí donde hay un yo, no puede haber nada más. El trabajo, consiste en recordar de modo permanente nuestra inclinación al miedo y al deseo, esto es, al sabotaje del auto-engaño.

 

Alma de lo existente, de ti me llega el amor con el que amo todo cuanto existe. Una vez más, trataré –quizá- de recordar no volver a olvidarlo.
 
 
 
 
 

sábado, 22 de septiembre de 2012

En perspectiva


“Entremos, pues, en materia.”
(Andrónico de Rodas, notas a las ponencias magistrales del Liceo)
 
“No le importa demasiado el cómo
a quien posee el tesoro del por qué.”
(Friedrich Nietzsche)

 

 

 

Somos el mundo, solo que desde otra perspectiva. Lo que parece haber ahí fuera no es sino otro de los múltiples y variopintos rostros que adopta nuestra mirada. Lo real es pues el “ángulo” adoptado por quién, en un preciso aquí y ahora, se siente preparado para ser observador “sin ser visto”. Lo que se esconde tras la experiencia de medida y observación que es de todo, menos imparcial o aséptica mirada. Es creación.
 
En todo acto creador –mirada- se precisa siempre el concurso de cuatro causas, aunque. de un tiempo a esta parte, andemos demasiado obsesionados por la menor de ellas, la causa material, menospreciando así el valor de la atención (causa formal), de la intención (causa final) y de la voluntad sostenida con esfuerzo (causa eficiente). La civilización occidental a elegido ser miserable en estas tres últimas, con tal de asegurarse así la primera. De ahí que ha hecho de su colapso destino, perseverancia ausente de vigilia.
 
Nuestro mundo actual, deslumbrado así por la inercia tecnológica, desconoce aún que ya está muerto y bien muerto. Occidente, máquina errante, Santa Compaña de estados en minúscula, ya sin rumbo que, aún no lo sabe, murió el mismo día en que perdió su por qué. Es lo que tienen los procesos que, aún ensoberbecidos y mal que les pese, son incapaces de prescindir de sus causas. Terminan así convertidos en zombis que, ya sin intestino ni estómago, acaban en TOC devorándose los unos a los otros. Un indigerible sinsentido ¡Qué falta de proto-kolon!
 
 
 
 

Física elemental


“Para quedarte donde estás, corre tanto como puedas.
Para ir a otro sitio, aún el doble de rápido.
Podrás llegar incluso a cualquier parte,
siempre y cuando corras lo suficiente.”
(Charles Lutwidge Dodgson)

 

 

 

Igual que el suficiente calor es capaz de disolver así los férreos gluones que mantienen atrapados a los quarks en las cárceles neutrónicas y protónicas, y sutiliza a estos últimos, liberándolos así de su opresora y plúmbea masa, así, decimos, el suficiente amor termina también por sutilizar al ego, librándolo de sus espesas adherencias al 99%. El 1% restante es el que aún se necesita para alabar al Eterno desde la intimidad de su creación. El secreto no se halla precisamente en la “masa”, sino que burdamente se mantiene a partir de ella. Revela, pues, en la misma medida que oculta. Muestra el valor del maravilloso país escondido, por el tamaño del denodado esfuerzo con que, en el interior de la madriguera, lo guarda. Más allá de engañosas macropsias y micropsias, verdadera escuela de amor, la misteriosa escuela de calor.



Otoño tradicional


“¿De qué sirve una oración
pronunciada por un corazón alejado de Dios?”
(Abu Ata al-Iskandari)
 
“Algunos llaman vitalidad en los zombis
a lo que sólo es inercia.”
(Renè Guènon, Carta a R. Schneider)
 
 

 

 

Cualquier acto realizado con el corazón puesto a disposición del Eterno, posee contenido ritual, más allá de cuál sea su forma. Cualquier forma ritual realizada desde el ego es mera impostura, farsa vana. En la intención de la atención reside (anida o no) la Tradición. Lo espiritual no se finge, se vehicula. Tiene lugar en y desde la intimidad con la Inmensidad de la Realidad Única que otorga raíz y da sentido a lo creado.

 
Ha de haber, pues, un compromiso anegoico antes con el contenido que con la forma, incluso allende las formas. Eso significa quizá la quietud silente: un compromiso que, por ser anegoico, no es menor. Muy al contrario, bien puede decirse que sólo esa clase de compromiso es Real, por ser esfuerzo y servicio en Verdad desinteresado. Vaciado de sí. Puro.

 
No cabe pues Tradición impostada. Allí donde se transmite lo que se recibe, no cabe un ápice posible de “metal”, que no es sino “otro nombre” para definir y delimitar las múltiples y extendidas formas que adopta el disfraz de la impostura. Compromiso anegoico entre almas vaciadas que se hacen una: comunidad. Nada que ver con el interés individual en lo grupal, que, por conveniencia y en su delirio pseudo-espiritual, adoptan una máscara tradicional y “pasan el rato”. Allí donde lo “eso” de lo “exo” se convierte en mueca, perversa impostura mal disimulada bajo el torpe disfraz, negocio. 
 
 
El árbol bien atado a la fértil raíz, se libra indolente de la innecesaria hoja caduca. La hoja perenne aún soporta estoica los crudos rigores del invierno. Todo en la naturaleza, también el otoño, posee un carácter tradicional, esto es, antes que nada, oculto y activo, radical, rito. Un libro bien rebelde que, en la medida que se nos revela, habla, se muestra incapaz de callar y así nos deja enSimismados y desegotizados, ad maiorem Dei Gloria.
 
 
 
 
 

viernes, 21 de septiembre de 2012

Comida magistral en el vegetariano


“Curiosa escalera esta,
en la que nadie sube peldaño
hasta que sitúa (ayuda ascender) a alguien
al mismo del que se partió.”
(Nasruddin)

 

 

 

Desde Juan el Sirio, célebre anacoreta al que interminables consultas de sus seguidores y discípulos no le consintieron vivir en plenitud su vocación de soledad, no resulta nada infrecuente identificar todo el itinerario espiritual por el que atraviesa un ser humano con una escalera, término que en griego se escribe curiosamente klimax. Quizá no existe una oposición más exigente e involuntaria que la que tiene por tribunal al Eterno, ni peor retribuida que la de la eternidad. No es de extrañar la exigua afluencia de candidatos y aspirantes a tan ingrata plaza: la de ser humano.

 

Ser humano parece un asunto fácil, y hasta automático. Nada más alejado de la cruda realidad. La gran mayoría de los aspirante a serlo, mueren –morimos- en el intento, somos tan sólo una posibilidad malograda: algo que pudo haber sido, y no fue. Aquello que prefirió la cómoda certeza de la iniquidad frente a la ardua promesa de nobleza que -la verdadera, la que en modo alguno se otorga por un mero nacimiento en el sitio adecuado- aún se ha de conquistar.
 
 
 
 
 
Parece como si lo humano, lejos de ser cromosómico, fuera así meramente epigenético, esto es, opcional. Y cada vez son menos los que, conformes con su mediocre situación, optan a completarse en lo humano y asumen la necesidad de ausentarse de lo creado en la contemplación de la Verdad de su origen y regresar así a lo fenoménico desde la perspectiva que se adquiere en el Principio mismo. Consideran así que no merece la pena el esfuerzo ni el trabajo personal para recoger al final del camino la quimera de tan incierto fruto. Bendita nos parece, por cómoda, la ausencia de altura, el horizonte asegurado que garantizan las mieles de la abyecta innobleza, amargas pero asequibles, en el anhelo de lo superfluo.
 
 
 
Ignorantes vocacionales como somos, preferimos, a ojos cerrados, el inmediato pan de la vergüenza a tener que esperar los dones que se obtienen del esfuerzo de labrar nuestra generosa tierra. Animados a conformarse con ser animales, incapaces de elevarse siquiera un paso, no vaya a ser que en ese fatídico gesto el Eterno descienda corriendo a nuestro encuentro y se nos complique la cosa.
 
 
Deja, deja. Mejor quedarse así, como estamos, de maestros consumados. Que nosotros ya "cumplimos". Quien venga detrás, que arreé...



sábado, 15 de septiembre de 2012

Espejo olvidado

“Nuestro ser más íntimo aspira elevarse a lo universal,
obtener la gracia espiritual de la iluminación interior,
actuar así bajo su encantamiento.”
(Rene Guenon, Apreciaciones sobre la iniciación )

“...perch’io la veggio nel verace speglio
che fa di sé pareglio all’altre cose,
e nulla face lui di sé pareglio.”
(Durante, Paraíso XXVI, 106)

 

 


 

El ser humano contemporáneo rehúsa quedarse a solas, ya que tiene la incómoda certeza de que en ese estado de total aislamiento, está de todas las formas posibles ¡menos sólo!. Busca así, de manera compulsiva, lograr huir de la sobrecogedora presencia que presiente en soledad, buscando en vano refugio en el mundo efímero y evanescente de las apariencias, distraído, entretenido, disperso, extraviado, en olvido. Dando la espalda –como si fuera siquiera posible- a lo Eterno. Tememos el retiro que propicia el necesario encuentro más que a la muerte. Nada nos aterra más que la certeza de sabernos -a solas y oscuras- luminoso y concurrido espejo.
 
 
Un acceso –quizá accidental- al ámbito supra-racional de las ideas no-cautivas genera ya una huella indeleble de anhelo espiritual que ya nunca –por más que se intente- seremos capaces de olvidar. Quién saborea así tal grado de libertad está irremediablemente perdido, aprisionado en el psiquismo convencional. Descubre en la razón la más ensoberbecida forma de la locura. Su conciencia ordinaria se ha convulsionado, como la tierra por el rayo, por el irrefrenable estertor de quien acaricia siquiera la arquetípica piel del símbolo.
 
 
Nada vuelve a ser lo que era. O, mejor aún, todo comienza a cobrar su ser por primera vez, en la medida en que por vez primera se imagina sin impurezas ni herrumbre. El corazón envenado por las aguas del Leteo, deja dócil actuar el antídoto que le devuelve la mirada y, con ella, el recuerdo. ¿Qué importa que –debidamente pulido- permanezca escondido el espejo? El reflejo limpio devuelve fiel –ego, corazón y espíritu- cada cosa a su sitio. La luz a su origen. No se queda con nada. Quién ve lo reflejado, permanece ajeno al espejo.
 
 
Y Dios es el espejo en el que nos sabemos espejos. Encuentro.