sábado, 30 de junio de 2012

Estrella flamígera

“Y señalando el Maestro le dijo: Judas,
aquella que ves refulgir en el cielo,
también es tu estrella.”
(Evangelio de Judas)

“Tras oír hablar de él, quise ver aquel maravilloso laberinto
construido por Amenemhat III junto al lago de Osiris
con mis propios ojos. No recuerdo nada tan prodigioso.”
(Herodoto, Historia II, cap. CXLVIII)









El sol, la estrella eje del sistema planetario al que pertenecemos, oculta con su cegadora luz el verdadero rostro del cielo, un pergamino negro salpicado de estrellas distantes (no cegadoras) que configuran un mapa paraidólico que ha fascinado desde siempre a sus observadores. Todas las civilizaciones que se han ido sucediendo a lo largo del devenir de nuestra especie, han tratado de fijar, en vano, su temporal dominio hegemónico reproduciendo ese mapa estelar nocturno, atando, por así decirlo, la voluntad del cielo a la de la tierra, a través de toda una serie de construcciones que sobrevivieron a la decrepitud de sus constructores, para deleite y asombro de nuestra mirada incrédula. Pasaron los arquitectos y tronos, permaneció su obra, pétreo calco del cielo, sobre la tierra. Nosotros, pasajeros efímeros de este espurio afán de fijar el cielo verdadero (nocturno) sobre la tierra, así lo atestiguamos sobre los ceros y unos de este post, también en vano.



El cielo nocturno es inmenso, el número de las estrellas que sobre este oscuro tapiz refulgen también lo es. ¿Cómo entonces diseñar aquellas paraidolias que sobrevivan pues a la arbitraria elección de sus factores, permaneciendo como constelaciones en la memoria de los hombres que se sucedan guerra tras guerra? Así nacieron los mitos, así aún permanecen en nuestro imaginario colectivo, poblando más las “wikipedias” y las vanidades internaúticas, que nuestras perezosas y inutilizadas memorias. Pocos de cuantos sondean su destino inmediato en las columnas del horóscopo, tienen noticia de que este se haya muy desfasado. El cielo real no muestra la constelación bajo la que creen que nacieron. La cifra, una vez más, se desfasó con respecto a la circunvolución real de las “imaginarias agrupaciones de astros” a las que un día etiquetamos como constelaciones. Las estrellas siguen ahí, pero los hombres hemos (no sé si de manera "totalmente" voluntaria) olvidado ya el mapa.



Todo mapa pretende unir (al menos) dos puntos. El de partida (que permanece ignoto), pero al que podremos arribar (toda vez que contemos con los medios necesarios) yendo hacia atrás, y, claro está, el de llegada. Todos los indicios nos llevan a concluir que ¡nosotros fuimos un día los verdaderos extraterrestres! y, mal que bien, como pudimos y con ayuda de la pertinaz y sabia maniobra psico-genética, nos adaptamos al islote cósmico en el que nos hayamos. Así la tierra nos recuerda nuestra “tierra primigenia” y el sol prestado actual, “el verdadero sol de que provenimos”, el que aparece al otro extremo del mapa: el Origen.







Uno de los más, no sé si acertados pero cuánto menos, interesantes rastros de “ese Origen primordial” es el que ha encontrado Wayne Hershel en 2002, y lleva desarrollando desde hace ya diez años, rastreando los mapas “monumentales” que aparecen no sólo en nuestro planeta, sino en nuestro satélite e incluso en Marte. Sus “increíbles” evidencias de correlación pueden ser contrastadas por el lector en cuatro diferentes ámbitos:


1.- Agrupaciones arquitectónicas arqueológicas: Triangulación de los túmulos de Stonehenge, Winterbourne y Lake (Inglaterra); templos y pirámides (Egipto); túmulos de Maliik Sha (Persia); enterramientos de Xiaoling (China); Angkor (Camboya); complejo de Lalibela (Etiopía)

2.- Agrupaciones arquitectónicas modernas: Alineación Iglesia de San Pedro con el Castillo de Santángelo (Roma); alineación Casa Blanca con Obelisco (Washington)

3.- Símbolos y tradiciones: Trinidad, sello de Salomón, relieves sumerios, tumba Semnu y zodiaco de Déndera (Egipto), pinturas rupestres en Lascaux, grabados Cherokees, manuscrito Voinich, disco de Neba, tapices masónicos

4.- Exoplanetas: Área de Medina Sidonia (Marte)



La ruta visual desde la tierra (observatorio astronómico) a través del cielo nocturno sería una línea recta imaginaria que “une” Canis Mayor, Sirio, el triple cinturón de Orión (3), el Aldebarán de la quíntuple constelación Tauro (5) y esquina superior de las septenarias Pléyades (7), conocida por los egipcios como “Pierna de buey”. Desde esta esquina, aparece un triángulo mágico donde hay dos estrellas muy distantes (de nosotros y entre sí) que esconden sistemas planetarios interesante como hipótesis de nuestro origen. Los astrónomos las han etiquetado con los códigos HD283271 y HD282943, respectivamente. Sólo nos queda por desarrollar la tecnología de vuelo e hibernación necesarias, con que nos trajeron hasta aquí, y volver a ver qué ha sido de nuestros ancestros. ¿Cómo será eso de volver a casa? Se admiten hipótesis. Si no has oído hablar nunca de Wayne Herschel (hasta ahora), ¿tienes el valor de preguntarte por qué? Si tienes más curiosidad, aquí tienes su fascinante página. ¡No te la pierdas! Todo un cerebrín.




jueves, 28 de junio de 2012

Vasija ingrata


“Permanece a la puerta si anhelas la belleza.
Abandona el sueño, si quieres entrar.”
(Rumi, Masnawi)





Si alguna vez pudiera hablar con algún ser dotado de inteligencia (lenguaje) de otra cultura o sistema planetario, luego de poner en marcha mi agudo sentido de la oportunidad para identificar el momento apropiado, tacto y sutileza para exponer temas más delicados, saber escuchar y ser pacientes, avanzar en terreno común, tener una actitud abierta al cambio y la habilidad para enfrentarse a nuevos retos, me bastaría con saber la respuesta a estas cinco preguntas, para encontrar el modo de convivir con él, ella o ello.


1.- ¿Cómo entiendes la naturaleza de la voluntad que creó el universo?
2.- ¿Cómo reconocéis entre vosotros a los sabios?
3.- ¿Cómo reconocéis entre vosotros a los justos?
4.- ¿Cómo reconocéis entre vosotros a los valientes?
5.- ¿Cómo reconocéis entre vosotros a los creadores de belleza?
 

De su explicación, decidiría la conveniencia de mostrar desnuda mi Alma o si era más oportuno hacerla permanecer en un segundo discreto plano. Lo que sí sé es que una conversación así requeriría de mucho más que un café. Mi curiosidad innata me llevaría luego a continuar averiguando cómo disciernen calidades de seres, espacios y tiempos. Pero esa es otra historia. Ahora estoy tan ocupado con sobrevivir, que no me queda tiempo ni para preocuparme, no ya del dolor y el extravío de la entera humanidad, ni siquiera de qué equipo va a ganar la European Cup. Tengo prisa y el sentido de la vida bien puede esperar.




martes, 26 de junio de 2012

Anatomía del Viaje

“Por mucho que busques,
no podrás encontrar al Amado
hasta que Él te encuentre:
hasta ese momento… no te rindas,
¡Y SIGUE BUSCANDO!”
(Rumi)







Todo viaje supone, en cierto sentido transicional, una alteración de las condiciones previas de las que partimos. La labor del estratega o tour operateur es la minimizar, hasta donde sea posible, las consecuencias ingratas características de dicha alteración, para lo cual suele ser necesario el plantearse por adelantado la mejor ruta a seguir entre origen y destino, desde el confortable examen del mapa antes de la partida, y los servicios de un guía instruido sobre los avatares del ignoto territorio. Cabe entonces entender en él un desplazamiento interior “real” y otro desplazamiento exterior “metafórico”, ya que lo esencial de un viaje siempre es la auto transformación que “pese a nosotros” tiene lugar.



La inercia a postergar la partida siempre encubre nuestra cobardía a abandonar lo confortable, por ya conocido, frente a la incomodidad que presumimos al cambio ignoto. Nadie quiere ser el primero en abandonar el lastre de su historia, de su casa, de su la soberanía territorial, de su hegemonía, de su estatus comunitario, de sus trienios, de sus privilegios ganados a pulso, sangre, sudor y lágrimas, a cambio de tener que enfrentarse a la incertidumbre de un nuevo hogar, por acogedor que éste se las prometa: Más nos vale lo malo conocido… Pero resistirse a partir, apostar por el last minute - low cost supone las más de las veces optar por una prisa y brusquedad sumamente ingratas, tan netamente desestabilizadoras.



Los países han decidido esto último, optando por confiar en la guía last minute – low cost de las finanzas BRICS (ladrillo) como garantes de la transición. “Claso elol, tovarich”. Un crucero de placer por el viejo Mediterráneo, ya tan navegado, requiere seleccionar escrupulosamente una compañía Salik-al-Haq sin reparar gastos. La miopía del ahorro frente a la comodidad, sale tan cara… Y es que ya casi no quedan viajeros, especie en peligro de extinción, ante la brutal avalancha de turistas “de paso”. Abróchense los cinturones, les habla el comandante del Central European Back, vamos a despegar… el aterrizaje es imprevisible, pero ya les iremos contando las turbulencias sobre la marcha. ¡Demasiado tarde para desembarcar!



Quizá hubiera sido mejor confiar en un “pastor de gacelas”. Encontrarás el lugar de reunión sólo si te dejas llevar por el silencio del desierto. Y aprovecha cada oasis, para mirarte el Alma, viajero. Allí nos encontraremos. Hasta siempre.





lunes, 25 de junio de 2012

ESTRATEGIAS - Disfruta de un verano reflexivo


Tal y como anunciamos, ya puedes disfrutar del último éxito en ventas de la editorial QyDado: ESTRATEGIAS, Medios y fines perversos. Sumérgete este verano en sus refrescantes páginas, a todo color. Aquí lo tienes.

Delirio enamorado

“Confronta tu cansancio desde la guerra del Alma,
rendido y derrotado ya el cuerpo que la contiene.”
(Durante Alighieri, Detto d’Amore)
 
“Quien sabe de dolor,
todo lo sabe.”
(Ernest Heminhway)





Imagina la angelología planetaria la existencia de alados seres sutiles que circundan nuestras miserias en secreto, cual los astros giran en torno al centro divino, dotados quizá de una conciencia que ignora (o desprecia) la ciencia bajo el eufemismo de ley gravitacional. Excepciones como las de la resonancia mórfica, que entienden que la conciencia o noosfera trabaja como un campo informacional activo, llevaron al total ostracismo a Rupert Sheldrake en 1981. Físicos como David Bohn, tuvieron mucha más suerte. Sea como fuere, parece que el universo actúa como un espejo de conciencia y refleja lo que estamos buscando. Su maya estructural danza al compás de nuestra observación. Nos guste o nos asuste, “su conciencia” baila al son de la nuestra.


La conciencia, escurridizo asunto donde los haya, precede a la creación densificada del Universo, lo penetra y contamina: nosotros somos la prueba. Un salto cuántico nos hace imaginar que nuestra Alma forma parte del Alma del Mundo, segmento arbitrario de su prodigiosa trama fractal: Una suerte de “scire” compartido, sinérgico, sincrónico, simultáneo, sináptico, tan complejo, bello y armónico como lo soñara Albert Einstein… esto es, con-sciente.


La última visión que aguardaba a Dante era la de un Cosmos amoroso, que hacía estallar en un orgásmico abrazo los cúmulos de galaxias. No debemos hacerle un caso excesivo. Entontecida la razón por la sublimación hormonal hacia la Portinari, nos hizo ver que, más que sabio, no era más que un estúpido romántico, que eligió tener la cabeza más allá de las Angélicas Esferas Conscientes, allende el Empíreo, allí donde otros se conforman con los chemtrails y las nubes. Delirios de amor del toscano poeta para impresionar a su particular y esquiva Dulcinea: "l'amor che move il sole e l'altre stelle." 









domingo, 24 de junio de 2012

El abrazo de Hygieia

"No es personal, Tom,
sólo son negocios."
(Michael Corleone)

"Pero eso sí los sicarios nunca pierden ocasión
de declarar públicamente su empeño
en propiciar un diálogo de franca distensión
que les permita hallar un marco previo
que garantice las premisas mínimas
que faciliten el crear los resortes
que impulsen un punto de partida sólido y capaz,
de Este a Oeste y de Sur a Norte,
donde establecer las bases de un tratado de amistad
que contribuya a poner los cimientos
de una plataforma donde edificar
el brutal e inhumano ajuste que requiere 
el equilibrio presupuestario de amor y paz."
(Serrat tuneado, Algo personal)
  



Lo que más desconcierta al escéptico de turno e inquieta al buscador sincero es el descaro en la multiplicidad de métodos y la proliferación de tradiciones espirituales, el batiburrilo de herramientas, ritos, ejercicios, prácticas y técnicas. ¿Cuál es la más verdadera? ¿Cómo elegir entre tantos textos y doctrinas tan contradictorias? ¿Cuál es la práctica más rápida y efectiva, la que está de moda, la que mejor funciona?
Sólo lo vamos a decir una vez: el sabio es capaz por sí mismo de hacer funcionar cualquier herramienta: hasta una reseca vara desprovista de vida puede llegar a florecer. Sin el sabio (sin “la sabia” de árbol), solo queda el reseco ramaje ya inerte, herramientas muertas, simulacro de rito. Mera devoción impostada.  Reliquias incapaces ya de obrar milagros. Decorados. Patéticos santos desnudos que parecen prótesis y budas de bar, tan repintados y desconchados como sobre apolillados. Retablos carcomidos de anticuario y resquebrajadas fachadas. Máscaras de coleccionista. Altares muertos, sepulcros blanqueados de aglomerado contrachapado. Letra muerta en biblias y constituciones. Religiones y burocráticas obediencias. Profanos de sotana y mandil. Chamanes y blogueros de escenario. Estéril laicidad. Pompa vaticana. Negocio.



¿Cuántos buscadores sinceros han sido extraviados por estos “secos” imitadores, propietarios de la verdadera doctrina correcta? Innumerables. Un verdadero sabio jamás se atará a ninguna forma tradicional. Permanece arraigado a la Fuente de la Vida, cuyas prodigiosas aguas son capaces de modelarse a no importa qué cauce, dispuestas a llenar cualquier recipiente estanco, sin importar su forma. En ellas reside la verdadera capacidad de saciar la Sed: la operatividad.
Repetir, imitar, mantener puro el reseco simulacro de lo ritual, aparentar por fuerza del uso y la costumbre no sirve de nada. Es como llevarse a la boca un cáliz de oro vacío, autentificado como santo grial. La Sed sigue intacta. Intacta. Si el manantial surte, una simple mano ahuecada, una sola palabra bastará para sentir en nuestro ser el abrazo reparador de Hygieia.
Mira el paisaje. No importa cuan alejado se encuentre. Allí donde se agrupa la vida y prospera, hay agua. Hay agua. Hay agua. No se puede ocultar. Sin agua, todo muere: personas, civilizaciones, razas y especies enteras. Grifos resecos, cisternas agrietadas, aljibes cegados que un día rebosaron y sobre los que hoy se acumula el polvo, o, lo que es peor, mortíferos mikvés de agua estancada... con la inscripción SALVS PER AQVAM en grandes letras doradas. 



viernes, 22 de junio de 2012

Coaching espiritual


“El sabio prefiere siempre la alternativa bella
a la meramente placentera.”
(Jenofonte, Hiêron)

“No es bueno para nadie pensar en su actividad
en los términos más odiosos.”
(Leo Strauss, Filosofía Política)






Siempre he preferido realizar la labor del “coach espiritual” frente a la de la “maestría”. En la segunda tienes que timar al neófito que suele partir de cero en las lides de la estafa espiritual, mientras que en la primera trabajas ya con “timados ya consumados como timadores” a los que tratas de ayudar a “distinguir entre calidades y quilates”.



¿Cómo se llega a ser un buen “coach espiritual”? Fundamentalmente se trabaja en dos vías. La primera, más extendida, a través de los profesionales de la espiritualidad, previo pago de los derechos de franquicia y protección de la “marca espiritual”, certificando la adscripción al gremio correspondiente, silsila, cadena iniciática, obediencia, linajes, etc. reconocida en el competitivo sector de la finanza espiritual “ortodoxa”.  La segunda, requiere de virtud, y es la que elige el sabio, que aprende por sí sólo, observando a los “profesionales”, a través del esfuerzo reflexivo (luego tampoco es gratis). No requiere de enseñanza, sino celo honesto y perseverancia en el auto aprendizaje.






Sostener un orden espiritual defectuoso es una cuestión muy delicada, sobre todo para quién se encuentra a la cabeza del tinglado. Soy consciente de que la mayor parte de mis escritos adolecen de un enfoque patológico que privilegia el diagnóstico, en detrimento de uno más terapéutico, orientado a mitigar las deficiencias. Lamento señalar que esta nueva obra no será una excepción. No soy de los que gustan cerrar heridas en falso, para mejor disfrute de la siesta. Rehúso intencionadamente recurrir a la claridad de tratado, consciente de que la claridad, más que beneficiarle, narcotiza al lector, creándole una ilusión de comprensión que, como aprendí de mi padrino, resulta mucho más perjudicial que dejar la herida espiritual abierta. Es, por tanto, mucho más conveniente que sea el lector quien, enfrentado a la oscura confusión del texto, añada y sustraiga lo que debe. Habrá así, dentro de su incertidumbre, mucha más certeza espiritual, toda vez que demuestre mucha más atención a los generosos guiños que a su egocéntrico arbitrio. Es pues éste todo un ejercicio espiritual práctico, sobre la marcha.



En cualquier caso, una conexión perfecta entre fondo y forma, entre significado y significante, entre doctrina y contingencia resulta un anhelo imposible. Como saben por propia experiencia el moderno dramaturgo y el escritor contemporáneo de diálogos (precursores de bestsellers adaptables al cine o televisión por un ejército disciplinado de guionistas) tras su empeño solo se esconde cobardía o mero interés pecuniario. Nadie quiere arriesgarse a exponer algún tipo de pensamiento que incomode a (atente contra el interés de) los amos, y el diálogo se presta como ningún otro género para lograr dispersar entre varios personajes (algunos incluso locos) las incómodas responsabilidades. Aristocles de Atenas, el de las anchas espaldas, fue uno de los más renombrados entre los cobardes clásicos. No seré quien censure la sabia prudencia, si además con ella, uno se garantiza los garbanzos.




Yo, que también tengo a gala ser cobarde, acostumbro a encabezar mis muchos despropósitos prestigiándolos con citas ajenas a pleine conneisansse de cause, a modo de escudo humano que me facilite el arduo trabajo de atrapar la voluble atención del disputado lector, en un medio tan plagado de entretenimientos como distractor. Como apunta mi ahijada (y también le reconozco), son sin duda lo mejor de cuanto escribo (tecleo). Sea como fuere y para que el coaching espiritual surta el mágico efecto de transformar desengaño en cuotas crecientes de vera espiritualidad, como en todo diálogo bien urdido, el sabio ha de tener siempre la última palabra.






Quid pro quo


“La bebida mitiga la sed,
la comida calma el hambre,
pero no existe oro suficiente
con que aplacar la avaricia.”
(Plutarco)

“Es la necesidad de muchos
lo que mueve la insaciable codicia
de unos pocos.”
(Eduardo Galeano)





Todo el mundo teme aquello que desconoce. Por eso, quienes adquieren poder sin legitimidad para ello, lo que más temen no son los riesgos que podrían correr los valientes por amor a la libertad, ni el ejemplo de los justos que podría arrastrar a las masas en su contra, sino la virtud de los sabios, que les recuerda lo que son, aunque no saben cómo.
La virtud recuerda a los tiranos de medio pelo, incluso a esos macro tiranos que ahora llamamos “mercados” por su capacidad para “comprar deuda” de países y continentes, por “interés” (la dichosa prima de riesgo) que compensa psicológicamente al prestamista de no recuperar nunca su “tesssoooro”, les recuerda digo, de dónde obtuvieron su “capacidad inversora previa” y el alto precio que tuvieron que pagar, ya que tuvo que salir fiduciaria su Alma.

Día tras día, operación tras operación, negocio tras negocio, tratan de borrar la huella de “su primer golpe”, el día que traspasaron la barrera inhumana y no pudieron ya regresar. El sabio les recuerda “su deuda” y actúa como incómodo testigo de un pasado que, al ser revisitado, incomoda sus “fastos inversores” y les resta algún brillo. Pocos griegos saben que el Euro, antes de ser monetario logo fue una letra mágica de su prodigioso alfabeto. Estas cosas siempre se van olvidando, con "el paso" del tiempo.





Todos sabemos que para adquirir una compra a menor precio del nominalmente previsto, resulta pero que muy conveniente desprestigiar el servicio que se espera disfrutar o el bien mueble o inmueble que se busca adquirir, en el turbio casino de la oferta u la demanda. Si no, que se lo digan al “huésped” que lleva suficientes milenios a sus “curiosas bajas espaldas” tratando de desprestigiar y minusvalorar, hasta la saciedad, la importancia de aquello con lo que trafica y es su vital sustento: el Alma humana.

Ha tenido tanto éxito en su intensa campaña de desprestigio, que las actuales generaciones ya la regalan, pues ni siquiera creen que algo así exista. Al ser formados en su mayoría en escuelas laicas, saben por los grandes divulgadores de la ciencia de vanguardia, que si, tras el ominoso pacto, aún conservas el cerebro en su sitio, no has perdido nada de importancia. Los de escuelas aún religiosas, necesitan mejores ofertas. Al ser mucho más astutos, piensan: ¡nadie da “algo” por nada! Mi padre (q.e.p.d) sostenía con convicción aquella máxima popular que afirma que "para follar, con putas; para beber, borrachos". No se debe escatimar nunca la calidad de los buenos profesionales.


Como sostenía Homero, por boca de dos ancianos asomados a la muralla, "una mujer como esa (Helena de Troya) bien vale una guerra." Y añadió raudo Goethe por boca de su Fausto: "Y un buen pacto, un buen pacto". Cosas del quid pro quo y la deuda soberana. ¿Qué sabe la prima de riesgo de "ofensas" y padresnuestros? A ella solo le "interesan" los pactos, las deudas... No nos dejes caer en la tentación, et libera nos ab malo. AMEN.




Del Alma y sus permanentes batallas


“Circuncidad, pues vuestro corazón, dejando paso al Eterno.
No endurezcáis ya durante más tiempo vuestra cerviz.”
(Deutenonomio 10, 16)

“Caminante, no hay camino.
Se hace camino al andar.”
(Antonio Machado)





El primer exilio no es sino el de llegar a la vida. Desde el mismo instante del nacimiento, libramos una batalla permanente contra todos nuestros malos instintos[1], que nunca terminan de ser completamente derrotados. Mientras dure nuestra vida, dura la batalla.  La mayor parte de los seres humanos viven engañados creyendo que su vida transcurre entre dos planos separados de realidad: la voluntad divina y la creación de ésta.

Mientras estas “dos realidades” permanecen divididas para nosotros, imaginariamente separadas, esa es la prueba de cómo actúa en también nosotros y se nutre el mal instinto. La madurez significa aceptar que un verdadero soldado está dispuesto a entregar la vida, proyecto de regreso. Decir orgullosos: “Aquí está mi alma, tan pura como cuando me enviaste. La protegí en cada batalla de la guerra. Ese es mi mérito.”

Pobres de aquellos que, quizá sobre emocionados por el saber espiritual, se olvidan de que las lágrimas no sustituyen en modo alguno a los pasos necesarios. No es un camino posible de degustar sin recorrer. Sólo entonces puede el anciano ver desde lejos, ya que fue al moverse físicamente desde el punto de partida como adquirió su Alma (hokma) sabiduría. Sólo así pudieron los oídos escuchar por primera vez, los ojos tener la capacidad de contemplar su rostro y un (único) corazón, ya circuncidado, para saber al fin de qué iba todo esto de morir y nacer.






[1] Yetsé yarrá

jueves, 21 de junio de 2012

Reiteración y Calidad Humana


“El asunto de rectificar las malas cualidades (midot raot)
es aún más grave que las mismas transgresiones de los preceptos.”
(Rab Jaim Vital, Shalei Kadusha 1, 2º portal)


“No se entiende (Binah) al maestro
sino hasta el cuadragésimo año.”
(Maimónides, Guía de Perplejos)









El talón es la zona más baja de nuestro cuerpo. Allí es donde se acumula, sin que nos demos casi cuenta, un alto porcentaje de piel muerta. Descuidados, de un modo autocomplaciente, solemos prestar casi ninguna atención primaria (sensorial) a nuestros usos y vicios cotidianos, minimizándoles, restándoles importancia. Asumimos como “natural” nuestra propia falta total de modales. Creemos que no cabe gravedad en nuestra facilidad de enojo, en nuestra recurrente insolencia, soberbia, altanería, envidia, maledicencia… Que no es para tanto. Vasijas resquebrajadas, devaluados en lo humano, hemos perdido toda sensibilidad, verdadero talón de Aquiles, a nuestras malas cualidades.  No damos el mínimo. Sordos para escuchar, ciegos para ver, paralíticos para actuar: muertos, sin calidad.


¿Qué necesidad existe de volver a repetir lo dicho? Los cuarenta años de travesía del desierto no fueron en vano. Fueron necesarios para preparar al pueblo para recibir ¡por primera vez! la enseñanza. La vasija necesita madurar, restaurar sus fisuras, vaciarse, para ser adecuada. Se riega un árbol con la toda la paciencia requerida, hasta que llega el ansiado día en que la fruta cae “a punto” y por su propio peso. Implorar en justicia, agotadas las fuerzas, cuando todo mérito está perdido, lo que no es sino gratuito.  Israel sediento, ¿cabe mayor recompensa? Ya ves que te traje el agua de la que te hablé. ¿Qué esperas tú para beber hoy? ¿No ves ahora mismo el Sinaí ardiendo?


Solsticio de Verano. Alza su inquieto vuelo la abubilla. Salomón, ¿acaso sabes tú si volverá? Disfruta hoy la bendición de cumplir la responsabilidad de vivir (cumplir) hoy tu propia vida, si no quieres ahogarte en la maldición de dilapidarla hoy en la ebriedad y el entusiasmo de vanos espejismos ajenos, encendiendo fuegos extraños. Eterno significa también ahora, ahora, ahora…





Tremor in statu nascendi


“Lo que otorga voraces alas y esparce el veneno del Mal
no es tanto la verborrea falaz y la acción perversa de sus fieles sicarios,
como la pasividad y silencio de los que quieren pasar por buenos
cuando no son más que una pandilla de amedrentados vagos.”
(La “verdadera” frase que inspiró a Gandhi)

“Pedro, el romano, le seguía de lejos,
presto a traicionarle tres veces,
antes del canto del gallo.”
(Lucas 22, 54-62)






¿Dónde situar ahora el listón de lo humano? Por mor de recortes y ajustes presupuestarios, ¿habremos de conformarnos con un bogavante o mero sucedáneo? ¿Quién puede arrogarse calidad suficiente para certificar en otros calidad humana? Ciertamente, me considero el menos indicado para juzgar si soy el indicado para juzgar. “Ignorado, desorientado, contaminado, aburrido, desconocido, poco atrevido como cualquiera”, también pude -más de una vez y más de dos, detener mis “pequeñas injusticias” hacia los semejantes y preferí salir impune e indemne (creerlo al menos) y no hacer nada, dejando el asunto en manos de otros más valientes, justos y sabios.


Muchas personas son las que han caído en el error de abandonarse al ritmo desolador y vertiginoso que exigen los agitados tempos seculares, desoyendo la pauta serena de su propio corazón. Únicamente el corazón proporciona el coraje, la intrepidez y el denuedo de seguir en el camino, desoyendo la racional cautela, incluso en las más difíciles circunstancias. Sólo el corazón nos da la fuerza necesaria para asumir que la gente no suele decirnos a la cara lo que verdaderamente piensa o teme de nosotros, se limita a impedir que nuestra vida progrese más allá de sus mezquinos intereses.



Labrar la propia vida sin transgredir la lealtad debida al Alma, incluso en circunstancias menos adversas que las actuales, siempre ha resultado un reto difícil. Quien ha vivido varias vidas lo sabe aún con mayor certeza. En la medida que tuve desarrollada mi atención primera, siempre puse la capacidad de sospecha y el recelo al servicio de la voluntad de no ser dominado por el permanente afán inquisitorial de los intereses ajenos que me salían al paso, tarea fácil, toda vez que éstos, sobresaltados el espejo de mi Alma, huían desenmascarados.


Ahora me contento con dar rienda suelta a mi vanidad a través de un blog e imaginar que alguien pierde su tiempo recalando en él, e incluso se toma la molestia de sopesar si cabe destilar alguna razón entre tanto desvarío. Reivindico mi pequeño espacio virtual y mi legítimo derecho a profesar el esperpento minoritario y la sutil rareza de lo tradicional en estos vacuos tiempos que me contagiaron. Mi derecho a la irreverente anormalidad. Convencido de los privilegios de transcurrir al margen, empeño mi energía en restituir verdad a la palabra, aunque no de forma totalmente desinteresada, como hipócrita presumo.





Distraído, entretenido en el vano esfuerzo de evitar ser neutralizado por cualquier forma de distracción o entretenimiento, paso mis fecundas noches y anodinos días, como cualquier otro subhumano del montón, y asumo mi vocacional pertenencia a la chusma agónica. Uno más para fijar rédito eficaz al Mal que asola el mundo, e instaurar su permanente Reino, desde el esfuerzo y servicio “desinteresado”. Me obstaculizo, impido, contengo y autocensuro como el que más. Usos y costumbres. Debe tratarse de esta gripe de desconfianza que ya resulta pandemia: “Tremor in statu nascendi”  la etiquetan los expertos. Y es que la sub-humanidad no tiene más vacuna que la propia autocura. La coartada del des-ánimo, además de sutilmente paralizante, desvela nuestra total carencia de Alma. Y así no hay libertad ni “liberación” ni “satori” ni “nirvana” que valga. Sólo una pose espiritual que no merece alabanza genuina.



Carente ya de proyectos, mi vida no resulta ya una amenaza. Reconfortado en el cálido exilio de quienes aún demuestran que les importa que me importen, entiendo que el ostracismo del mercado recompensa con creces las cuitas pasadas, actúa de bálsamo cicatrizante, serena y clarifica la mirada.  ¡Marca el paso, sigue latiendo, corazón! Una nueva muerte necesaria y certera te aguarda. No hay huida posible, ni dónde esconderse, ninguna hoguera calentará el frío que asedia tu alma…



Antes de iniciar el proceso sumario que terminaría con su crucifixión, en la sobremesa de la última cena, el Maestro, adecuado listón de lo humano, quiso darles los últimos consejos a su “desconcertada tropa”: “Habladles con parábolas. Creedme. En verdad, en verdad os digo, que nada trastorna el corazón mezquino y, resucitándolo, le devuelve a la vida como una buena historia”. Y ahí andamos, tratando de progresar adecuadamente en el Arte de des-helarte el Alma. Quizá en vano. Quizá en vano. Quizá.






miércoles, 20 de junio de 2012

Total reciprocidad

"Hay dos cosas infinitas:
el Universo y la estupidez humana.
(Bueno, del Universo no estoy
muy seguro del todo..)"
(Albert Einstein)

"Las ideas no son responsables de
lo que los hombres hacen con ellas."
(Werner Heisemberg)






Seguramente la técnica hará muy pronto posibles los viajes espacio-temporales a gran escala, permitiendo que podamos movernos a placer entre pasado y futuro. Así tendremos oportunidad de deshacer los errores cometidos y hacer, mediante la oportunidad que nos brinda esta nueva dinámica, por fin bien las cosas, o visionar cómo irá el mundo tras nuestra inexorable muerte. Va a ser bien divertido. Pueden ir pensando, si quieren, sobre el tema.
Podremos comprobar cómo nos tomaron el pelo los “objetivos historiadores y arqueólogos”, a que clase de intereses llevaron a escribir las cosas y sucesos de una manera tan parcialmente “amañada”. Y entre viaje y viaje, seremos un poco como dioses. Con un poco de suerte, en ese estado de total reciprocidad de que no se debe/ni se puede hablar, hasta cabe la posibilidad de que lleguemos un día a quitarnos importancia. ¡Eso si que va a ser un milagro, y no el de Fátima!
No estaría de más, hacerse “por su medio favorito” con la trilogía de “Regreso al Futuro”, para evitar los atascos, paradojas y cruces indeseados. Para los de mayor nivel les recomiendo cualquiera de las “paranoias” que han hecho su aparición estos diez últimos años: ¡Hay dónde elegir! (Nos vemos en el pasado. O en el futuro. Mejor, ni nos vemos… que ya nos tenemos muy vistos.) En el Principio…